W.A.Mozart
Poeta recién llegado
El Cazador de Rimas
Se desliza entre los versos
en el contorno de un lapicero,
esperando encontrar un beso
entre la pluma y el tintero.
Levanta los ojos y mira
más allá del níveo renglón,
para ver la rima que expira
entre la escarcha del balcón.
Entonces incurre en el proverbio
de la metáfora silente, escondida,
y con pulso firme y soberbio
concede a una rima la vida.
Contempla de nuevo su Musa
bañada por la luz del atardecer,
su cuerpo desnudo tras la blusa
un ángel que quiso ser mujer.
Como vetas de oro su cabello
que prestan letra a su inspiración,
besa tiernamente su cuello
y toca la pluma su corazón.
Líneas que son como una brisa
sosegadas como el fin del día,
ella le dedica una sonrisa
y él le escribe otra poesía...
en el contorno de un lapicero,
esperando encontrar un beso
entre la pluma y el tintero.
Levanta los ojos y mira
más allá del níveo renglón,
para ver la rima que expira
entre la escarcha del balcón.
Entonces incurre en el proverbio
de la metáfora silente, escondida,
y con pulso firme y soberbio
concede a una rima la vida.
Contempla de nuevo su Musa
bañada por la luz del atardecer,
su cuerpo desnudo tras la blusa
un ángel que quiso ser mujer.
Como vetas de oro su cabello
que prestan letra a su inspiración,
besa tiernamente su cuello
y toca la pluma su corazón.
Líneas que son como una brisa
sosegadas como el fin del día,
ella le dedica una sonrisa
y él le escribe otra poesía...