diego_leon
Poeta recién llegado
Llegó la hora de la decadencia
La hora del invierno suave y agónico
La hora en la que soy protagonista
Y los fantasmas reviven como verdugos reales.
Llegó el viento que siempre llega
Viene de atrás, de mi pasado,
Cargado de aromas olvidados
Por el salvaje ritmo del tiempo.
Llegó la niebla, la oscuridad
La que nunca se fue,
La que traté de ocultar
con velas y grises luces
que al final dejaron de brillar.
Llegó el silencio,
Lleno de susurros y alaridos
Lleno de barrotes y cadenas.
Viene de mi corazón
A encerrarlo para callar su razón.
Llegó el circo
Con payasos y malabaristas,
Con leones y elefantes,
Con recuerdos y domadores,
con sentimientos y jaulas,
con fuego y lágrimas,
éste circo son mis remordimientos
es la paz que siempre quise
la paz que solo el fracaso trae.
Llegó mi barco naufragado,
Trajo las sonrisas de otro mundo
Las ilusiones y sus pecados.
Pero su tripulación no existe,
Ahora sólo penas son
Los viajeros a la peste sucumbieron
mis células perdieron la pasión..
Llegó siguiendo las estrellas
Que no son más que chispas de mi tinta
Restos de mi corta poesía.
Llegó la hora de la muerte,
El morboso baile de la sangre
De la lujuria de los duendes
Esos que habitan en mí inconsciente.
Llegó el momento de cerrar los ojos
De abrir mis venas y que la sangre se derrame
Como el agua que corre sin pena ni gloria.
Llegó la hora de cerrar este libro
De borrar el umbral nunca atravesado
De quemar las cartas nunca escritas
Y de poner punto final a este poema.
La hora del invierno suave y agónico
La hora en la que soy protagonista
Y los fantasmas reviven como verdugos reales.
Llegó el viento que siempre llega
Viene de atrás, de mi pasado,
Cargado de aromas olvidados
Por el salvaje ritmo del tiempo.
Llegó la niebla, la oscuridad
La que nunca se fue,
La que traté de ocultar
con velas y grises luces
que al final dejaron de brillar.
Llegó el silencio,
Lleno de susurros y alaridos
Lleno de barrotes y cadenas.
Viene de mi corazón
A encerrarlo para callar su razón.
Llegó el circo
Con payasos y malabaristas,
Con leones y elefantes,
Con recuerdos y domadores,
con sentimientos y jaulas,
con fuego y lágrimas,
éste circo son mis remordimientos
es la paz que siempre quise
la paz que solo el fracaso trae.
Llegó mi barco naufragado,
Trajo las sonrisas de otro mundo
Las ilusiones y sus pecados.
Pero su tripulación no existe,
Ahora sólo penas son
Los viajeros a la peste sucumbieron
mis células perdieron la pasión..
Llegó siguiendo las estrellas
Que no son más que chispas de mi tinta
Restos de mi corta poesía.
Llegó la hora de la muerte,
El morboso baile de la sangre
De la lujuria de los duendes
Esos que habitan en mí inconsciente.
Llegó el momento de cerrar los ojos
De abrir mis venas y que la sangre se derrame
Como el agua que corre sin pena ni gloria.
Llegó la hora de cerrar este libro
De borrar el umbral nunca atravesado
De quemar las cartas nunca escritas
Y de poner punto final a este poema.