Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Si vez que relumbra la noche
allá donde vives mi distancia,
sabrás que hay un cráter
de besos que no quiere
apagarse,
en esta noche en la que estoy
abierto a los elementos
colectando cada cosa
que pasa por delante.
Así junto estrellas,
las más grandes
las más parecidas a tus ojos
las que me parecen
que caben en tu cara,
en esta noche en la que estoy
lleno de susurros nocturnos
lleno de pájaros
que duermen
lleno de esperanzas relucientes
que parecen botones
de un marcial uniforme,
yo junto los recuerdos.
Lo que puedo afirmar
es que no te tengo
en esta colección de cosas
pequeñas y cosas grandes,
así las voces de los manantiales
lejanos,
así el sonido de las alas
de un pájaro trasnochado
y desvelado,
así mi respiración
que busca refuerzo en el viento,
no te tengo,
en esta colección de cosas pequeñas
y cosas grandes.
Tengo tu amor
envuelto en un pañuelo blanco ,
como una herida que no sangra
y que me duele,
tengo tantos días juntos
acomodados como estacas
disciplinados como hojas de pino.
Ay , mi condena
que me aleja de tus ojos,
que me prohíbe tu pelo manso,
que me impide petrificar
para siempre mi brazo
en tu cintura,
esta condena que inhibe tu boca
y la diluye en ilusiones
de besos en un cuaderno.
Si vez que relumbra la noche
allá donde vives mi distancia,
sabrás que aquí
en esta noche donde estoy
hay un cráter
de besos que no quiere
apagarse,
y que colecciono cosas pequeñas
y cosas grandes
y en todas ellas no estas tú.
allá donde vives mi distancia,
sabrás que hay un cráter
de besos que no quiere
apagarse,
en esta noche en la que estoy
abierto a los elementos
colectando cada cosa
que pasa por delante.
Así junto estrellas,
las más grandes
las más parecidas a tus ojos
las que me parecen
que caben en tu cara,
en esta noche en la que estoy
lleno de susurros nocturnos
lleno de pájaros
que duermen
lleno de esperanzas relucientes
que parecen botones
de un marcial uniforme,
yo junto los recuerdos.
Lo que puedo afirmar
es que no te tengo
en esta colección de cosas
pequeñas y cosas grandes,
así las voces de los manantiales
lejanos,
así el sonido de las alas
de un pájaro trasnochado
y desvelado,
así mi respiración
que busca refuerzo en el viento,
no te tengo,
en esta colección de cosas pequeñas
y cosas grandes.
Tengo tu amor
envuelto en un pañuelo blanco ,
como una herida que no sangra
y que me duele,
tengo tantos días juntos
acomodados como estacas
disciplinados como hojas de pino.
Ay , mi condena
que me aleja de tus ojos,
que me prohíbe tu pelo manso,
que me impide petrificar
para siempre mi brazo
en tu cintura,
esta condena que inhibe tu boca
y la diluye en ilusiones
de besos en un cuaderno.
Si vez que relumbra la noche
allá donde vives mi distancia,
sabrás que aquí
en esta noche donde estoy
hay un cráter
de besos que no quiere
apagarse,
y que colecciono cosas pequeñas
y cosas grandes
y en todas ellas no estas tú.
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