Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Y vuelven los rosales a engarzarse
y como guirnaldas
se cuelgan de la primavera,
el horizonte se esfuerza
en una amanecer prematuro
yo estoy despierto
y medio ebrio,
negando todas mis ganas.
Que noche que me das
que noche que me diste
dice la música que suena,
tu a un costado de la sala
reposas los besos
y la batalla,
miras un cielo que inventas
en el techo de la casa
respiras hondo y me dices
que no lo puedes creer.
Yo estoy bebiendo el amanecer
y mis ojos ruedan por la pared
como si quisieran crear
un coliseo
para mirarte de lejos,
como fuimos a caer
en medio de estos pozos
de placer
si para mirarte de lejos me bastaba el teléfono
para conversar de aquel.
Que noche que me has dado
y no basta este amanecer
para contar los besos
que te debía el tiempo,
y me miras y me dices
que ya no quieres nada
con él.
Date prisa
que el recuerdo queda,
yo era tu confidente
fiel amigo
hasta ahora,
creo que es evidente
que de mi
piensas otra cosa
y ahora que vamos a hacer.
y como guirnaldas
se cuelgan de la primavera,
el horizonte se esfuerza
en una amanecer prematuro
yo estoy despierto
y medio ebrio,
negando todas mis ganas.
Que noche que me das
que noche que me diste
dice la música que suena,
tu a un costado de la sala
reposas los besos
y la batalla,
miras un cielo que inventas
en el techo de la casa
respiras hondo y me dices
que no lo puedes creer.
Yo estoy bebiendo el amanecer
y mis ojos ruedan por la pared
como si quisieran crear
un coliseo
para mirarte de lejos,
como fuimos a caer
en medio de estos pozos
de placer
si para mirarte de lejos me bastaba el teléfono
para conversar de aquel.
Que noche que me has dado
y no basta este amanecer
para contar los besos
que te debía el tiempo,
y me miras y me dices
que ya no quieres nada
con él.
Date prisa
que el recuerdo queda,
yo era tu confidente
fiel amigo
hasta ahora,
creo que es evidente
que de mi
piensas otra cosa
y ahora que vamos a hacer.
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