Hejaran
Poeta asiduo al portal
El corazón se paraliza cuando fenece el amor.
Cuando la pasión y la
ansiedad se mezclan, hacen
que la energía atraiga al ser amado.
La tarde entra afanosa y el
reloj marca las tres, mis pensamientos
giran sobre este amor que se apoderó de mí,
y de todo mi ser.
Al enfrentarme a la
realidad, veo que un rostro
embellecido me sonríe, y me ofrece sus
labios, que fortalecen mi vida, que sin este
amor está perdida.
Vuelve el espíritu
A hacer que el amor se
concrete, y la vida nos indique
el derrotero que debemos de seguir para
encontrar nuevamente el camino que las penas
irrigan en la mente, cual sangre entre las venas.
No solo vivo y sueño
con su querer, mi sueño y mi vida
son adorarte, y de paso, quererte, mujer
quererte.
Los dos sabemos
que el amor sin un sexo
placentero agoniza y muere, pero
los dos pensamos lo mismo y queriéndonos
nos apartamos del abismo.
Por eso siempre
te sueño desnuda, porque
mí imaginación expectante te desviste
en un instante.
El corazón del hombre
palpita, el amor es el motor que lo
impulsa, pero si llega a perder la razón
se queda sin corazón.
Tu sabes que esta noche
es nuestra hasta la eternidad,
el amor, las caricias y los besos,
convierten para nosotros dos, este
sueño en realidad.
Cuando la pasión y la
ansiedad se mezclan, hacen
que la energía atraiga al ser amado.
La tarde entra afanosa y el
reloj marca las tres, mis pensamientos
giran sobre este amor que se apoderó de mí,
y de todo mi ser.
Al enfrentarme a la
realidad, veo que un rostro
embellecido me sonríe, y me ofrece sus
labios, que fortalecen mi vida, que sin este
amor está perdida.
Vuelve el espíritu
A hacer que el amor se
concrete, y la vida nos indique
el derrotero que debemos de seguir para
encontrar nuevamente el camino que las penas
irrigan en la mente, cual sangre entre las venas.
No solo vivo y sueño
con su querer, mi sueño y mi vida
son adorarte, y de paso, quererte, mujer
quererte.
Los dos sabemos
que el amor sin un sexo
placentero agoniza y muere, pero
los dos pensamos lo mismo y queriéndonos
nos apartamos del abismo.
Por eso siempre
te sueño desnuda, porque
mí imaginación expectante te desviste
en un instante.
El corazón del hombre
palpita, el amor es el motor que lo
impulsa, pero si llega a perder la razón
se queda sin corazón.
Tu sabes que esta noche
es nuestra hasta la eternidad,
el amor, las caricias y los besos,
convierten para nosotros dos, este
sueño en realidad.
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