Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Le perdí el miedo al temor,
puse a arder mi dedo hasta la yema,
estuve a punto de creer en el amor
cuando desfilaste en un vestido crema.
Y miré tus piernas
mientras las contorneabas al caminar
y yo soñé tenerlas
e hice suspiros cuando te miré pasar.
En los pasillos te llaman la inalcanzable,
y tengo dudas de esa irónica sonrisa,
el aroma de tu piel debe ser tan agradable
como el noviazgo del mar y la brisa.
He de ser de esos superficiales
que aceptan todo lo que entra a la vista,
y que ven el crema en tus curvas celestiales
como la inspiración de un buen artista.
A contraluz se distingue blanco bajo tu vestido,
siento el frío desde la boca a los talones,
un calambre hasta mi alma ha entumecido
al notar en el blanco, algunos corazones.
puse a arder mi dedo hasta la yema,
estuve a punto de creer en el amor
cuando desfilaste en un vestido crema.
Y miré tus piernas
mientras las contorneabas al caminar
y yo soñé tenerlas
e hice suspiros cuando te miré pasar.
En los pasillos te llaman la inalcanzable,
y tengo dudas de esa irónica sonrisa,
el aroma de tu piel debe ser tan agradable
como el noviazgo del mar y la brisa.
He de ser de esos superficiales
que aceptan todo lo que entra a la vista,
y que ven el crema en tus curvas celestiales
como la inspiración de un buen artista.
A contraluz se distingue blanco bajo tu vestido,
siento el frío desde la boca a los talones,
un calambre hasta mi alma ha entumecido
al notar en el blanco, algunos corazones.