vronte
Poeta infiel al portal
Estimado Ami@.
EL tiempo pasa y las cosas cambian, pero aún seguiremos atascados en nuestros propios cuerpos. De eso no hay escape. Incluso al morir, morimos como nosotros mismos. Muchos individuos experimentan un ansia incontrolable por cambiar; por supuesto ello es imposible. Tiñen sus cabellos, rallan sus pieles, modifican sus gestos, y así en más, por supuesto, nunca es suficiente. A pesar del insoslayable hecho de que no se soportan a sí mismos, lo cierto es que deben permanecer en su propia piel, sin importar que tan intensamente añoren escapar de su estructura de carne y hueso. Sus cuerpos los retienen, previenen su mutar de un modo inextricablemente implacable y los condenan a una permanencia estática mientras ven a su alrededor como todo y todos parecen dejar de ser lo que era o quienes eran sumiéndole en un estado desgarrador de soledad existencial. Solamente hay una salida, un acto final dando término de cuajo a la impostergable celda corpórea que nos toca morar desde el día de nuestro arribo a este singular paraje llamado mundo: la muerte. Sin embargo, hay una sola excepción a esta regla, y se manifiesta cuando la fortuna se hace presente y nos arroja la visita de alguien que si puede cambiarnos. Porque no hay nada más sublime que mutar aún en vida cuando el toque de otro nos dota con la extraordinaria posibilidad de ya no ser quien en un principio parecíamos estar condenados a ser. Sinceramente les deseo a todos poder experimentar la dicha de, a partir de si mismos, llegar a ser otro. De verdad espero que encuentren la persona que catalice esto que en términos religiosos fácilmente podría ser calificado como UNA BENDICION.
Sinceramente vuestro.
Vrnt.
EL tiempo pasa y las cosas cambian, pero aún seguiremos atascados en nuestros propios cuerpos. De eso no hay escape. Incluso al morir, morimos como nosotros mismos. Muchos individuos experimentan un ansia incontrolable por cambiar; por supuesto ello es imposible. Tiñen sus cabellos, rallan sus pieles, modifican sus gestos, y así en más, por supuesto, nunca es suficiente. A pesar del insoslayable hecho de que no se soportan a sí mismos, lo cierto es que deben permanecer en su propia piel, sin importar que tan intensamente añoren escapar de su estructura de carne y hueso. Sus cuerpos los retienen, previenen su mutar de un modo inextricablemente implacable y los condenan a una permanencia estática mientras ven a su alrededor como todo y todos parecen dejar de ser lo que era o quienes eran sumiéndole en un estado desgarrador de soledad existencial. Solamente hay una salida, un acto final dando término de cuajo a la impostergable celda corpórea que nos toca morar desde el día de nuestro arribo a este singular paraje llamado mundo: la muerte. Sin embargo, hay una sola excepción a esta regla, y se manifiesta cuando la fortuna se hace presente y nos arroja la visita de alguien que si puede cambiarnos. Porque no hay nada más sublime que mutar aún en vida cuando el toque de otro nos dota con la extraordinaria posibilidad de ya no ser quien en un principio parecíamos estar condenados a ser. Sinceramente les deseo a todos poder experimentar la dicha de, a partir de si mismos, llegar a ser otro. De verdad espero que encuentren la persona que catalice esto que en términos religiosos fácilmente podría ser calificado como UNA BENDICION.
Sinceramente vuestro.
Vrnt.
Última edición: