El deber de mi corazón.-

Isaías Súvel

Me gusta más el seudónimo ARREBATADO DE TERNURA.-
EL DEBER DE MI CORAZÓN
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Ahora que es bien y menos trabajo,
que mi preocupación soy solo yo;
que mi pensar, que mi mañana,
aquí mirando por mi ventana,
soy solo yo.
Que no hay peligro de un adiós,
pues donde quiera, donde yo voy,
siempre soy fiel a mi sola sombra
y solo mi nombre mi boca nombra;
estos deberes tiene la alfombra,
que está aquí en medio:
...Mi corazón:

- Nunca en la vida se apegue tanto,
a unos cristales sin compasión;
que hicieron brotar mi triste llanto;
por su encanto,
con triste adiós.

- Siempre muy firme en los avatares,
como costumbre de maldición;
que ahora se atisban en todos lugares;
en cada caso,
cada ocasión.

- Nunca en la ruta su pena expriman,
por esa dicha, que ahora es solo ánima;
no mojen telas, cuando persigan;
¡como se arriman¡,
impulsivas lágrimas.

- Siempre se rían de las desgracias,
que experimenten en la ansiedad;
de contemplar aquella gracia;
¡aquella gracia¡,
que hoy es maldad.

- Y cuando expire su boca muda,
de carcajadas y animación;
que agradezca a Dios que le ayuda;
allí en la luna,
en su maldición.

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Última edición:
EL DEBER DE MI CORAZÓN
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Ahora que es bien y menos trabajo,
que mi preocupación soy solo yo;
que mi pensar, que mi mañana,
aquí mirando por mi ventana,
soy solo yo.
Que no hay peligro de un adiós,
pues donde quiera, donde yo voy,
siempre soy fiel a mi sola sombra
y solo mi nombre mi boca nombra;
estos deberes tiene la alfombra,
que está aquí en medio:
...Mi corazón:
- Nunca en la vida se apegue tanto,
a unos cristales sin compasión;
que hicieron brotar mi triste llanto;
por su encanto,
con triste adiós.
- Siempre muy firme en los avatares,
como costumbre de maldición;
que ahora se atisban en todos lugares;
en cada caso,
cada ocasión.
- Nunca en la ruta su pena expriman,
por esa dicha, que ahora es solo ánima;
no mojen telas, cuando persigan;
¡como se arriman¡,
impulsivas lágrimas.
- Siempre se rían de las desgracias,
que experimenten en la ansiedad;
de contemplar aquella gracia;
¡aquella gracia¡,
que hoy es maldad.
- Y cuando expire su boca muda,
de carcajadas y animación;
que agradezca a Dios que le ayuda;
allí en la luna,
en su maldición.

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Me ha gustado, solo ante el peligro el hombre avanza, el tiempo, la verdad y lo inevitable acechan, creyente o no deberá trazar su propio camino. Un abrazo amigo Isaías. Paco.
 

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