roberetazos
Poeta asiduo al portal
Sigo soñando como hace menos de un mes y
la esperanza ya se colorea de colores que ni siquiera tú ya ves;
el gris se ha esclarecido, dejando y aclarando a las nubes,
pero aún siguen dejando felicidad por momentos en mi vida.
Digamos que la felicidad es cómo aquél barco que se construye a piezas,
que se vende por fascículos, pero nunca terminas de completar
porque todavía faltan los motivos para continuar y terminar de construirlo,
mientras tanto, nos faltará presupuesto en esta película sin final.
Son las tres y veinte de la tarde y es la hora de volver a soñar, pero
creo que eso no me dará para hacerlo toda la tarde, ni dos horas más
ya que la máquina de la motivación no dispone de los suficientes créditos y
en la pantalla me vuelve a aparecer "Insert Coin".
El depósito de felicidad duradera se vuelve cada vez más caro y
se agota poco a poco, como si nuestros besos estuviesen cotizados en cualquier desierto,
seguiré vislumbrando y oteando oasis por los que ya jamás no vuelvo,
eso mismo cantaba Ismael a las ganas por vivir y a la vida que nos queda por construir.
©2011 Roberto Zarco.
©www.robertozarco.com
©www.confechaminutoyhora.com
la esperanza ya se colorea de colores que ni siquiera tú ya ves;
el gris se ha esclarecido, dejando y aclarando a las nubes,
pero aún siguen dejando felicidad por momentos en mi vida.
Digamos que la felicidad es cómo aquél barco que se construye a piezas,
que se vende por fascículos, pero nunca terminas de completar
porque todavía faltan los motivos para continuar y terminar de construirlo,
mientras tanto, nos faltará presupuesto en esta película sin final.
Son las tres y veinte de la tarde y es la hora de volver a soñar, pero
creo que eso no me dará para hacerlo toda la tarde, ni dos horas más
ya que la máquina de la motivación no dispone de los suficientes créditos y
en la pantalla me vuelve a aparecer "Insert Coin".
El depósito de felicidad duradera se vuelve cada vez más caro y
se agota poco a poco, como si nuestros besos estuviesen cotizados en cualquier desierto,
seguiré vislumbrando y oteando oasis por los que ya jamás no vuelvo,
eso mismo cantaba Ismael a las ganas por vivir y a la vida que nos queda por construir.
©2011 Roberto Zarco.
©www.robertozarco.com
©www.confechaminutoyhora.com