dragon_ecu
Esporádico permanente
Yo solía usar el desarmador plano como cincel... y dañé muchos contra el cemento, la madera, el yeso y la roca.
Un día revisando varios desarmadores con el mango roto, noté que el metal no atravezaba el largo completo del mango, por lo que mis golpes iban al mango y no al metal.
Razonando intuí que me iría mejor con un desarmador cuyo metal sobrepase el mango, así que mi siguiente visita a la ferretería le especifiqué mi requerimiento...
— Ahhh, un desarmador de impacto — dijo el dependiente, y seguido me mostró el desarmador perfecto, de color azabache mate profundo, más oscuro que el alma de mi patrono, o los ojos de Lucía cuando me despedí para irme con Laura...
Un acabado perfecto y una punta que mostraba un escalón de tonos allí, donde la dureza y firmeza era más necesaria.
El mango era ligeramente traslúcido, lo que me permitía ver como el hierro iba derecho a un solo grosor, y terminaba en la cabeza del mango con un botón forjado tan ancho que todo golpe sería absorbido por el hierro y no por el plástico.
Esta herramienta me ha sido útil tanto tiempo y respondido tan bien que solo la cambié una vez por otra idéntica.
Mientras observo mi vieja auxiliar me convenzo a mí mismo que, no hay ni hubo ni habrá, mejor punzón cortador que mi desarmador plano de impacto.
Asi semos cuando no evolucionamos, y confudimos lo que queremos... con lo que necesitamos.
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Obra licenciada a:
https://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-valle-de-cuelgamuros.785512/post-7347486
Un día revisando varios desarmadores con el mango roto, noté que el metal no atravezaba el largo completo del mango, por lo que mis golpes iban al mango y no al metal.
Razonando intuí que me iría mejor con un desarmador cuyo metal sobrepase el mango, así que mi siguiente visita a la ferretería le especifiqué mi requerimiento...
— Ahhh, un desarmador de impacto — dijo el dependiente, y seguido me mostró el desarmador perfecto, de color azabache mate profundo, más oscuro que el alma de mi patrono, o los ojos de Lucía cuando me despedí para irme con Laura...
Un acabado perfecto y una punta que mostraba un escalón de tonos allí, donde la dureza y firmeza era más necesaria.
El mango era ligeramente traslúcido, lo que me permitía ver como el hierro iba derecho a un solo grosor, y terminaba en la cabeza del mango con un botón forjado tan ancho que todo golpe sería absorbido por el hierro y no por el plástico.
Esta herramienta me ha sido útil tanto tiempo y respondido tan bien que solo la cambié una vez por otra idéntica.
Mientras observo mi vieja auxiliar me convenzo a mí mismo que, no hay ni hubo ni habrá, mejor punzón cortador que mi desarmador plano de impacto.
Asi semos cuando no evolucionamos, y confudimos lo que queremos... con lo que necesitamos.
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Obra licenciada a:
https://www.mundopoesia.com/foros/temas/el-valle-de-cuelgamuros.785512/post-7347486
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