EL DESCALCIFICADO
Fué a visitar en Primavera
a un galeno un buen señor
diciendo: Vengo doctor
porque tengo un gran problema.
Ya va para tres inviernos
que mi mujer me la pega;
de eso, duda no me queda.
!Y no me salen los cuernos!
Al escuchar tal dislate,
el doctor, pacientemente,
le comunicó al cliente
que eso era un disparate,
que era un decir de la gente
cuyo origen ni se sabe,
pero que duda no cabe
y no es cierto ni prudente
asociar la cornamenta
a cualquier patología;
y los cuernos no se crían
porque engañe la parienta.
!Menos mal! dijo el paciente,
pues el mal que me temía
era , según yo creía:
!FALTA DE CALCIO EN LA FRENTE!
Fué a visitar en Primavera
a un galeno un buen señor
diciendo: Vengo doctor
porque tengo un gran problema.
Ya va para tres inviernos
que mi mujer me la pega;
de eso, duda no me queda.
!Y no me salen los cuernos!
Al escuchar tal dislate,
el doctor, pacientemente,
le comunicó al cliente
que eso era un disparate,
que era un decir de la gente
cuyo origen ni se sabe,
pero que duda no cabe
y no es cierto ni prudente
asociar la cornamenta
a cualquier patología;
y los cuernos no se crían
porque engañe la parienta.
!Menos mal! dijo el paciente,
pues el mal que me temía
era , según yo creía:
!FALTA DE CALCIO EN LA FRENTE!