De su cuello manaba chorros de vida,
y con cada gota se silenciaba su alma.
De sus ojos el deseo, de los míos dentelladas
Maldita sed llegada del señor de lo oscuro,
insaciable y atemporal
cargada por siglos a mi espalda,
cargada del dolor de mi alma desgarrada.
De pétalos negros y manos rojas bestia me llaman,
De colmillos largos y figura delgada,
De gélida mirada y ted pálida
De mi mano la muerte, de las suyas nada.
Me acuno en la noche mientras llega la mañana,
la luz me dará la calma,
el calor de mi ataúd me aguarda
en tierra no consagrada.
Sir Gervo.
y con cada gota se silenciaba su alma.
De sus ojos el deseo, de los míos dentelladas
Maldita sed llegada del señor de lo oscuro,
insaciable y atemporal
cargada por siglos a mi espalda,
cargada del dolor de mi alma desgarrada.
De pétalos negros y manos rojas bestia me llaman,
De colmillos largos y figura delgada,
De gélida mirada y ted pálida
De mi mano la muerte, de las suyas nada.
Me acuno en la noche mientras llega la mañana,
la luz me dará la calma,
el calor de mi ataúd me aguarda
en tierra no consagrada.
Sir Gervo.