Keisso
Poeta recién llegado
Todos deben haber visto a los niños jugar y divertirse, completamente absortos en su juego, ¡qué felices son! Pero muchos de esos niños crecen y algunos se vuelven serios, tan serios que hasta consideran una pérdida de tiempo los divertimentos, los juegos. Pueden llegar a decir que jugar es cosa de niños. ¿Cómo llegó a convertirse ese niño que gustaba de los juegos en alguien serio, casi amargado, que sólo busca la utilidad en las cosas que hace? ¿Cómo ese niño se desencanto completamente de todo? Porque ese desencanto se extiende no sólo a los juegos, a los divertimentos, porque si asiste a una fiesta es por negocios u obligado, o por algún motivo utilitario. Estas personas están desencantadas de muchas cosas, son los pesimistas permanentes, los que no creen en la amistad, el amor, que hayan buenas personas en el mundo. Las malas experiencias conducen al desencantamiento del mundo. ¿Qué ocurriría si a un niño se lo mantuviera aislado de lo malo y feo que hay en el mundo hasta que estuviera formado como persona, por ejemplo hasta los 13 años? Si se le dejara conocer sólo lo bueno y -en lo posible- nada de lo malo. ¿Ese joven quedará protegido contra el desencantamiento? Sospecho que sí. El sufrimiento a edad temprana conduce al desencantamiento del mundo. El desencantamiento es un proceso irreversible.