Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
El día que morí, fue el 21 de Agosto de 1.979.
Hacía días que esperaba a dar a luz a mi primer hijo pero al no ponerme de parto, se decidió, hacerme una cesárea. No tenía miedo, era alegría absoluta, saber que pronto tendría a mi bebé en los brazos y entre en el quirófano haciendo bromas, nunca había pasado por uno, pero estaba alegre, confiada...
Poco a poco sentí que me dormía...la anestesia hacía su efecto, de pronto, me sentí saliendo de mi cuerpo y viéndome en la mesa de operaciones, oyendo al médico dar ordenes de urgencia, sacando a mi hijo a la vida, prisas y carreras... De pronto, me sentí caer por una espiral que me arrastraba y me dejaba posada en un páramo desolado, me di cuenta de que algo extraño me ocurría y toda mi vida, transcurrió ante mis ojos como si fuera una película rápida y supe que estaba muerta, pero me sentía bien, quitando la sorpresa...
De pronto, una jauría de bestias horripilantes, aparecieron acechándome y apresuré el paso. Apareció en una zanja del camino una hermosísima mujer vestida de negro que me llamaba pero no me ofrecía confianza por lo que no me salí de mi camino, al ver ella que no la hacia caso, dio un grito y las bestias, empezaron a correr hacia mi... Sentí pánico pero de pronto, apareció una luz, al final del camino y corrí, volé hacía ella y se abrieron unas puertas y penetré.
Jadeando por el esfuerzo y el miedo, sentí que unos brazo me abrazaban, dándome la bienvenida y todo mi malestar, se convirtió en la sensación amorosa total, dicha plena, Sentí una presencia que me hablaba, era una voz música, una música, voz.
Me dijo:
- Has llegado a casa, no tienes nada que temer... Has llegado por que es tu hora, pero mira, un hijo dejas en la Tierra, elige quedarte ó regresar... Pero te advierto, si regresas, lo pasarás muy mal...
a lo que respondí,
-Deseo regresar, ¿cuando vendré aquí otra vez?
y me respondió:
-Cuando tu hijo ya no te necesite.
Confirme mi deseo de regreso y dándome un amor que nunca he vuelto a sentir, maravilloso, total... Sentí que todo se desvanecía y desperté en Cuidados Intensivos, abrí mis ojos y aunque no podía hablar, di señales de vida...
Rosario de Cuenca Esteban
-
Hacía días que esperaba a dar a luz a mi primer hijo pero al no ponerme de parto, se decidió, hacerme una cesárea. No tenía miedo, era alegría absoluta, saber que pronto tendría a mi bebé en los brazos y entre en el quirófano haciendo bromas, nunca había pasado por uno, pero estaba alegre, confiada...
Poco a poco sentí que me dormía...la anestesia hacía su efecto, de pronto, me sentí saliendo de mi cuerpo y viéndome en la mesa de operaciones, oyendo al médico dar ordenes de urgencia, sacando a mi hijo a la vida, prisas y carreras... De pronto, me sentí caer por una espiral que me arrastraba y me dejaba posada en un páramo desolado, me di cuenta de que algo extraño me ocurría y toda mi vida, transcurrió ante mis ojos como si fuera una película rápida y supe que estaba muerta, pero me sentía bien, quitando la sorpresa...
De pronto, una jauría de bestias horripilantes, aparecieron acechándome y apresuré el paso. Apareció en una zanja del camino una hermosísima mujer vestida de negro que me llamaba pero no me ofrecía confianza por lo que no me salí de mi camino, al ver ella que no la hacia caso, dio un grito y las bestias, empezaron a correr hacia mi... Sentí pánico pero de pronto, apareció una luz, al final del camino y corrí, volé hacía ella y se abrieron unas puertas y penetré.
Jadeando por el esfuerzo y el miedo, sentí que unos brazo me abrazaban, dándome la bienvenida y todo mi malestar, se convirtió en la sensación amorosa total, dicha plena, Sentí una presencia que me hablaba, era una voz música, una música, voz.
Me dijo:
- Has llegado a casa, no tienes nada que temer... Has llegado por que es tu hora, pero mira, un hijo dejas en la Tierra, elige quedarte ó regresar... Pero te advierto, si regresas, lo pasarás muy mal...
a lo que respondí,
-Deseo regresar, ¿cuando vendré aquí otra vez?
y me respondió:
-Cuando tu hijo ya no te necesite.
Confirme mi deseo de regreso y dándome un amor que nunca he vuelto a sentir, maravilloso, total... Sentí que todo se desvanecía y desperté en Cuidados Intensivos, abrí mis ojos y aunque no podía hablar, di señales de vida...
Rosario de Cuenca Esteban
-
Última edición: