yustonnils
Poeta recién llegado
Un día... así como hoy;
alegre y destelloso, un ángel y el amor
abrazaron mi cuerpo, me acogieron al río
feliz, primaveral y melodiosa.
Me ofreció lo que el arco iris
siempre quizo poder regalarme,
acogerme a la perennidad del amor puro.
Con la solemnidad inmensa del prado,
donde forme la cabaña de la felicidad...
entre ella y yo.
Aquel día de tristezas y alegrías.
Donde bautizé al amor con un beso;
con aquel beso silencioso, amoroso y jubiloso.
En un eterno extrañar
de dos corazones fundidos en una rosa.
Con sus pétalos vivas, tiernas,
cariñosas, destellosas y
a la vez, esas lágrimas
que me bañó de amor...
Acompañado por las nubes,
guiado por el viento,
recogí el regalo del arco iris
perenne y maravilloso;
que disfruté de aquel bello momento
de gloria y pudor,
con la calidez inmensa
del crepúsculo y
con el silencio pleno de la noche.
alegre y destelloso, un ángel y el amor
abrazaron mi cuerpo, me acogieron al río
feliz, primaveral y melodiosa.
Me ofreció lo que el arco iris
siempre quizo poder regalarme,
acogerme a la perennidad del amor puro.
Con la solemnidad inmensa del prado,
donde forme la cabaña de la felicidad...
entre ella y yo.
Aquel día de tristezas y alegrías.
Donde bautizé al amor con un beso;
con aquel beso silencioso, amoroso y jubiloso.
En un eterno extrañar
de dos corazones fundidos en una rosa.
Con sus pétalos vivas, tiernas,
cariñosas, destellosas y
a la vez, esas lágrimas
que me bañó de amor...
Acompañado por las nubes,
guiado por el viento,
recogí el regalo del arco iris
perenne y maravilloso;
que disfruté de aquel bello momento
de gloria y pudor,
con la calidez inmensa
del crepúsculo y
con el silencio pleno de la noche.