Aguila Albina.
Poeta recién llegado
Por el papel se desliza
al compás de tristes manos,
mi pluma pesarosa.
Cuyo gran pesar
es no haber hecho justicia,
a dama tan hermosa.
Por eso ahora su tinta
danza sobre estas hojas,
blancas y muy ansiosas.
De diseñar en su blancura
la figura más excelsa,
de tu rostro su contorno.
Dócil arco hago en tus cejas
curvas bóvedas celestes,
los soportes de mi entorno.
Y con melodiosos movimientos
de tinta en olas y mareas,
a mares tus cabellos torno.
En un profundo negro
me pierdo y más no deseo,
que la oscuridad de tu cabello.
Aunque es un simple balanceo
hacer una linea en tus pestañas,
es tan grato, que para mi todo es ello.
Como el rellenar
de color tus labios,
y desfilar mi pluma por tu cuello.
Y ni la más perfecta almendra
ha la sacralidad de tal figura,
la de tus ojos risueños.
Porque cuando tu boca no sonríe
en su lugar ríe tu mirar,
y entre tus parpadeos sueño.
Pues espero, al dibujar
con palabras tu faz,
que quizá, de tu amor me adueño.
al compás de tristes manos,
mi pluma pesarosa.
Cuyo gran pesar
es no haber hecho justicia,
a dama tan hermosa.
Por eso ahora su tinta
danza sobre estas hojas,
blancas y muy ansiosas.
De diseñar en su blancura
la figura más excelsa,
de tu rostro su contorno.
Dócil arco hago en tus cejas
curvas bóvedas celestes,
los soportes de mi entorno.
Y con melodiosos movimientos
de tinta en olas y mareas,
a mares tus cabellos torno.
En un profundo negro
me pierdo y más no deseo,
que la oscuridad de tu cabello.
Aunque es un simple balanceo
hacer una linea en tus pestañas,
es tan grato, que para mi todo es ello.
Como el rellenar
de color tus labios,
y desfilar mi pluma por tu cuello.
Y ni la más perfecta almendra
ha la sacralidad de tal figura,
la de tus ojos risueños.
Porque cuando tu boca no sonríe
en su lugar ríe tu mirar,
y entre tus parpadeos sueño.
Pues espero, al dibujar
con palabras tu faz,
que quizá, de tu amor me adueño.