Neysha Marie
Poeta recién llegado
Como chiquillos jugamos al escondite en la vida
ocultando con inocencia lo revelado nos delatamos,
eres poderoso, tapas con un dedo el sol en tu espalda
Y resplandece en tu rostro, en ti, llevándolo contigo.
Mi Apolo, mi Helios, me reencuentras con el alba,
con tu arco dibujas el nuevo día al compás de la lira,
anunciando la llegada lenta, suave, sumisa de mi aurora
que de brusco secuestro en el crepúsculo es amenazada.
Olvidemos la pronta visita de la noche y sé mi Adonis,
dueño de mis artes, mi musa y satisface mi inspiración,
cólmame de ti, flecha mi alma de Venus como Cupido
robémosle al sol su magia, culto a la llamarada de amor.
Confiesa, ¿De donde obtienes tu fuerza, oh gran Apolo?
¿Despojaste el atardecer de su tiempo, que mío aun te siento
como mujer que lleva su magia, carga su energía, brilla en ti,
y reaparece dando a luz, fijando a nuestra noche asolas su fin?
ocultando con inocencia lo revelado nos delatamos,
eres poderoso, tapas con un dedo el sol en tu espalda
Y resplandece en tu rostro, en ti, llevándolo contigo.
Mi Apolo, mi Helios, me reencuentras con el alba,
con tu arco dibujas el nuevo día al compás de la lira,
anunciando la llegada lenta, suave, sumisa de mi aurora
que de brusco secuestro en el crepúsculo es amenazada.
Olvidemos la pronta visita de la noche y sé mi Adonis,
dueño de mis artes, mi musa y satisface mi inspiración,
cólmame de ti, flecha mi alma de Venus como Cupido
robémosle al sol su magia, culto a la llamarada de amor.
Confiesa, ¿De donde obtienes tu fuerza, oh gran Apolo?
¿Despojaste el atardecer de su tiempo, que mío aun te siento
como mujer que lleva su magia, carga su energía, brilla en ti,
y reaparece dando a luz, fijando a nuestra noche asolas su fin?