MARIO VASQUEZ
Poeta recién llegado
El dolor de un ángel
Ayer vi llorar un ángel,
vi caer sus estrellas,
como rocío, caían al suelo.
Su congojo, marchitaba las flores,
y el arroyuelo callaba su canto.
Los caminos se hacían estrechos
y tropezaba a cada momento.
Sin rumbo alguno,
caminaba hacia el monte,
que se desplomaba con el tiempo
y el trino de los pájaros,
su alma destrozaban.
Llegando a la sima del monte,
el alba le dio esperanzas,
para poder amar con fuerzas.
Miro hacia el cielo
y vio tan solo sus ensueños.
Rendida de esta vida,
entrego su corazón,
humilde y tierno,
al rey eterno.
Mario Vasquez
10/18/007
almarmar1949@yahoo
Ayer vi llorar un ángel,
vi caer sus estrellas,
como rocío, caían al suelo.
Su congojo, marchitaba las flores,
y el arroyuelo callaba su canto.
Los caminos se hacían estrechos
y tropezaba a cada momento.
Sin rumbo alguno,
caminaba hacia el monte,
que se desplomaba con el tiempo
y el trino de los pájaros,
su alma destrozaban.
Llegando a la sima del monte,
el alba le dio esperanzas,
para poder amar con fuerzas.
Miro hacia el cielo
y vio tan solo sus ensueños.
Rendida de esta vida,
entrego su corazón,
humilde y tierno,
al rey eterno.
Mario Vasquez
10/18/007
almarmar1949@yahoo