Cántame otra vez esa canción que me cantabas
cuando despertaba en tu orilla rodeada de corales.
Cuando el olor a sal al respirar llenaba mis pulmones
y la luz del amanecer llegaba a nuestra playa.
Báñame con tu mar y méceme con tus olas
como cuando yo era para tí una sirena
que salía de las aguas cada día para dormirme a tu lado
para que me acurrucara tu aliento,
para que me resguardases del frío y me protegieses del viento.
Todavía recuerdo aquellas puestas de sol en primavera
en los que el brillo de tu astro se acercaba a mi horizonte,
fundiéndose para completar el más bello atardecer.
Pero el miedo a no poder salir de la penumbra de la noche te hizo retroceder.
Lo que nunca nadie te contó es que tu destino no conducía a la oscuridad,
porque si había algo que de verdad podía iluminarte,esa era mi luna.
No sé si ya será tarde, porque aunque el sol sale y se acuesta cada día,
cada atardecer y amanecer es único, diferente e irrepetible.
Una estrella me ha susurrado, que ya solo podemos esperar a que haya otro eclipse
cuando despertaba en tu orilla rodeada de corales.
Cuando el olor a sal al respirar llenaba mis pulmones
y la luz del amanecer llegaba a nuestra playa.
Báñame con tu mar y méceme con tus olas
como cuando yo era para tí una sirena
que salía de las aguas cada día para dormirme a tu lado
para que me acurrucara tu aliento,
para que me resguardases del frío y me protegieses del viento.
Todavía recuerdo aquellas puestas de sol en primavera
en los que el brillo de tu astro se acercaba a mi horizonte,
fundiéndose para completar el más bello atardecer.
Pero el miedo a no poder salir de la penumbra de la noche te hizo retroceder.
Lo que nunca nadie te contó es que tu destino no conducía a la oscuridad,
porque si había algo que de verdad podía iluminarte,esa era mi luna.
No sé si ya será tarde, porque aunque el sol sale y se acuesta cada día,
cada atardecer y amanecer es único, diferente e irrepetible.
Una estrella me ha susurrado, que ya solo podemos esperar a que haya otro eclipse