EL ECO DE LA NOCHE
Voz de estrellas y pequeños sonidos fue la noche,
como un grito de tiempo intransitado,
de gestos detenidos,
de rocío y de insectos amándose en la hierba,
de brazos pretendiendo desprenderse del frío,
de labios uno a uno descolgando secretos,
de dedos implorantes descubriendo la piel,
deflorando los sueños,
encerrando palabras para una nueva voz
que creara el lenguaje real de lo imposible,
tejida de cistal, de música de lluvia,
de manos prolongadas y de cuerpos desnudos,
de hallazgos prematuros y lejanos regocijos,
como tú y como yo.
Fuiste tan solo eco de mi alma en tus pequeños gritos,
pulmón de mi angustia en tu repiración;
fuiste preguntas no hechas,
ausencia de respuestas,
pequeño mundo largo en tu habitación.
Viajamos sin testigos sobre nosotros mismos,
sobre todo lo inerte,
y sembramos semillas sin hojas y sin frutos.
Tendremos cada noche la ausencia repetida,
la solitaria lágrima,
y estaremos felices de que ésto suceda.
Derechos reservados
Libro Tatuajes del Alma
Voz de estrellas y pequeños sonidos fue la noche,
como un grito de tiempo intransitado,
de gestos detenidos,
de rocío y de insectos amándose en la hierba,
de brazos pretendiendo desprenderse del frío,
de labios uno a uno descolgando secretos,
de dedos implorantes descubriendo la piel,
deflorando los sueños,
encerrando palabras para una nueva voz
que creara el lenguaje real de lo imposible,
tejida de cistal, de música de lluvia,
de manos prolongadas y de cuerpos desnudos,
de hallazgos prematuros y lejanos regocijos,
como tú y como yo.
Fuiste tan solo eco de mi alma en tus pequeños gritos,
pulmón de mi angustia en tu repiración;
fuiste preguntas no hechas,
ausencia de respuestas,
pequeño mundo largo en tu habitación.
Viajamos sin testigos sobre nosotros mismos,
sobre todo lo inerte,
y sembramos semillas sin hojas y sin frutos.
Tendremos cada noche la ausencia repetida,
la solitaria lágrima,
y estaremos felices de que ésto suceda.
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