David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
¿A dónde miras, ojo, que la senda
la llevas un poquito desvïada?
Esta contrariedad tan contrariada
merece una loable reprimenda.
Si el médico oculista no te enmienda
eternamente mirarás la nada,
si tan mal ves que tienes la mirada,
¿por qué encima no pones una venda?
Veo que tienes los dos ojos tristes,
veo que llevas una faz de muerto,
y veo que te ví mas no me vistes.
¡Oh que desfachatez del ojo incierto!
Observo que en no ver derecho insistes,
espero que repares dicho entuerto.
la llevas un poquito desvïada?
Esta contrariedad tan contrariada
merece una loable reprimenda.
Si el médico oculista no te enmienda
eternamente mirarás la nada,
si tan mal ves que tienes la mirada,
¿por qué encima no pones una venda?
Veo que tienes los dos ojos tristes,
veo que llevas una faz de muerto,
y veo que te ví mas no me vistes.
¡Oh que desfachatez del ojo incierto!
Observo que en no ver derecho insistes,
espero que repares dicho entuerto.