Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El equívoco de la autopsia
Fue un hecho sorprendente, no por lo extraño, ni por lo ajeno, más bien por la crudeza del caso en su sentido más pleno. A Manuel lo abrieron de arriba a bajo, de abajo arriba. Manuel no era el cuerpo, el cuerpo sin vida. Manuel no era la víctima, ni tampoco el muerto, era un pastor de rebaño, algo tuerto y huraño, con su huerto, de ovejitas y cabras, que Manuel no era el muerto, y el lobo sacó sus entrañas. Manuel ya no era pastor de ovejitas y cabras, Manuel era un borracho empedernido, que se quedó dormido en la alborada, cuando el lobo vino, y fue "el equívoco de la autopsia" en el banquete de su desgracia.
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Un saludo