Él era como un pequeño niño,
a todo el mundo
sonreía con cariño.
Él gozaba al ver la felicidad
de otros,
su mirada gris dejaba ver en él
el reflejo de su noble alma.
Sus gestos eran únicos,
él era un ser sensible
al sufrimiento ajeno.
Era su corazón
una llama encendida
de verdadero amor por los demás
y por la vida.
Podría decir que como él
pocos la valoraban.
Él era un hombre embriagado
siempre de esperanza,
fiel al amor que a Dios
le proclamaba.
Sin dudar puso siempre en él
toda su confianza.
Él era un ser de luz,
por Dios amado,
un baúl envuelto de sabiduría.
El arquitecto que forjó
con gran esfuerzo
como pudo su destino,
construyendo
con sus propias manos
hermosos sueños para su familia.
Él era un gran hombre,
un buen esposo,
un buen hijo,
hermano, abuelo, amigo.
Quizás cometió errores
como todo ser humano
pero ante Dios con humildad
se postraba arrepentido
por sus errores cometidos.
Él murió con una sonrisa
en sus labios
y con una paz
que como nunca
en su rostro se mostraba.
Sé que se marchó tranquilo
quedándose tranquilo,
con un suspiro
dormido en su cama
Él...
Él era mi padre...
él era mi amigo.
Él me hablaba con dulzura
y me trataba con cariño,
me alentaba a seguir luchando,
él gozaba de mis triunfos,
calmaba mis tristezas
y hoy...
Hoy ya no está conmigo.
Su misión en este mundo
a concluido
y lo extraño tanto,
tanto, tanto, tanto,
que solo Dios
con su infinito amor
puede llenar y calmar
éste gran vacío
que mi padre ha dejado.
Él era parte de mi todo,
lo que me acercaba más a casa
desde que mamá un día inesperado
allá en el cielo
hiso su morada
y hoy que se ha marchado
ha dejado una maleta
para mi guardada.
Una maleta cargada de recuerdos,
que contarles con palabras
no me alcanza
y unas palabras
que me llenan de esperanza
donde dice que en el cielo
construirá junto a mamá
una nueva casa
para cuando yo me vaya
..,Mi querido viejo,
cuánto te amo,
cuánto te hecho de menos,
cuánto me haces falta.
Guardame un lugar allá en el cielo
y por favor dile a mamá
que extraño hablar con ella
pero qie estoy tranquila
porque se que me escuchan
y tengo la certeza
que aunque no los vea
siempre siguen cerca
pues he sentido su presencia.
Que sé que Dios
un día volverá a reunirnos
porque esa es su promesa
y eso me llena de esperanza
No se preocupen
que la paz que Dios me da
me consuela
y quisiera que me mis hermanos
la sintieran.
Ana Lilia Trinidad Campos
ALMA SOÑADORA...ATC
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