Preñada por el frío esperma de aquel joven demonio envuelto en llameante lira de cuerdas de nostálgica tristeza,aquella mujer de divinas formas efervescentes fue a parir a un establo dominado por la penumbra de la noche.El milagro fue el nacimiento de un niño del blancor del cisne,de silueta enervada,cabellos de oro y de ojizarca mirada.Su madre,dadivosa,lo oprimía con su fogoso amor maternal contra su pecho de mudo laurel en eterna alma extasiado.Mas llegó el padre y éste le pidió el fruto de su cosecha.La madre se negaba.Pero el vil progenitor se lo arrancó de las manos y,dando saltos de jovialidad se alejó con el objeto de su extasiada alegría a la cueva granítica,donde lo educaría en la religión sinárquica de los divinos y ancestrales escogidos.
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