Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Espectador
A veces me pregunto,
qué culpa tiene el silencio
de ser un espectador
marcado por el misterio,
que espera con impaciencia
a que llore con gran tristeza...
el cielo;
Inúndame con el flujo,
de tus lágrimas esas que
se vuelven negras cuándo
lloras en la mañana,
para buscar en la noche
con tus ojos de piedra,
la luz acogedora de una...
ventana.
A veces me pregunto,
qué culpa tiene el silencio
de ser un espectador
marcado por el misterio,
que espera con impaciencia
a que llore con gran tristeza...
el cielo;
Inúndame con el flujo,
de tus lágrimas esas que
se vuelven negras cuándo
lloras en la mañana,
para buscar en la noche
con tus ojos de piedra,
la luz acogedora de una...
ventana.
Autor: Ángel San Isidro
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