El viejo espejo el común de los objetos en un cuarto de baño. La noche desaparecía para dar lugar al amanecer. Seis de la mañana y media un individuo despertaba como cualquier mortal. Y como era su rutina se dirigió al baño. Abrió el grifo y se restregó la cara con el jabón líquido. Al levantar la mirada para verse en el espejo, quedó atónito. No podía ver su rostro. Fue como si al lavarse la cara lo hubiese borrado. Se topaba la cara pero no podía verse. ¿Qué sucedió? Era la pregunta que volaba en el aire. Cogió el espejo y lo tiró al suelo. Al hacerse añicos notaba que si podía reflejar las cosas. Trató de juntar cada pedazo para poder verse. Y al hacerlo, pudo ver su rostro envejecido, y sentir su alma destrozada, como lo eran el espejo y él. Su triste suerte quedó revelada.