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El establo

Orfelunio

Poeta veterano en el portal
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El establo



De tanto y tanto viajar
encontré un circulito de amigos;
y cada uno decía
contando de acuerdo vulgar,
letras y letanías
que a un pueblo hizo sudar.

Y era una vaca tan flaca
y era un toro tan hondo,
que nadie veía a la vaca,
y menos al toro cachondo.

Pasó cerca la paca.
Preguntó: ¿la vaca?,
y no contestar fuera tongo,
si no viera calle con placa
que es calle del toro… Supongo.

De Samarcanda me vine,
a Samarcanda me voy,
y pasaré por Borneo,
descansaré en Sumatra
y seguiré hasta Japón.

Y si a la China no llego,
en Samarcanda mejor,
me quedaré todo egeo
por un Confucio mogol.

Y aunque la nota solfeo
quede muy lejos de Algol,
habrán más mares que ciegos
porque del mar soy señor.

Navego con alas y vuelos,
anciano recorro farol;
observo islotes y pueblos,
duermo a la luz de ababol
soñando con ser Katmandú
en brazos de Ulán Bator;
despierto sigo bemol,
y ahora el reflejo del sol
es gran imperio manchú.

Si ahora me toca a mí,
ni vacas ni toros
ni puentes lejanos,
ni sotas, caballos y reyes;
ni ases de picas,
que un trébol perfil
es fama de los corazones,
en rombos que son atolones
y vientos de samba Brasil.

Que si te lo digo,
que si me lo callo,
no tendré el recibo
ni carta de pago.

Por eso yo amigo
hablo, hablo y hablo;
si no estás conmigo
ya no eres vocablo.

Come, bebe y piensa
no todo a la vez;
que si canta el menda,
no habrá sana almendra
sin un buen jerez.

Duerme tranquilito,
sueña ser un pez;
si te ves bonito,
a la lata pues.

Si conservas culto
no ocultes la miel;
no hay mayor insulto
que el creerse nuez;
y si cascar de bulto
es tener la vez,
paso este despunto
y al siguiente rey.

Ya sé que me toca,
ya sé que aquí estoy;
si no abro la boca
yo callo y me voy.

Asustado me tengo
caricatura de hoy,
que al fantasma de ayer
y como al clavo no doy,
paso el martillo rodando
y sigue tocándole a usted.

Bien estaría un refrigerio,
alguna puntilla,
una moza de grande salero,
una mesa llena de illa,
y un continente de vino santero.
Un jamón de perilla,
unas carnes de cerdo;
unos panes del horno de vuesa
señora del gran panadero.

Pero más grato sería,
unas coplas alegres
cantadas al temple
desta glotonería;
pues ojos irían volando
tras faldas volantes,
y muslos de pollos al arte
desa galana llamada Sofía,
qu'es reina de todo estandarte
y dueña de aquesta logía.

Quedaron todos ahítos
de tanto darle a la lengua;
que un calor sin palmito
es frío que intenta la vuelta…

¡Por fin un aire bendito! –pestillo.
Abrieron la puerta.

Soy un pobre mendigo
que traigo las manos dispuestas.
Vengo de tierras lejanas,
de vacas sagradas, de toros en fiestas,
y busco a la señora grandeza.
Dragones he visto, y monstruos tetras,
lunas y atisbos de soles cometas.
Pasé por los circos, entré en las ballenas;
sufrí los pedriscos, olí hierbabuenas.
Cansado y sin patria que fuera
conviví con moriscos, cristianos de tabas,
y griegos mundanos de Tebas.
Fui rico y obispo… ¡San Pedro me llueva!,
y vengo a fundar una iglesia,
iglesia de humanos ariscos
en este pedazo de tierra.

Funda, funda… fúndala.
Tumba, tumba… túmbala.
Yo la fundo y la fundí…

¿Que’sa dama no está aquí?

Si está posada será dama,
y Notre Dame está en París.

Pase usted amigo,
está a buen recaudo.
Somos varones dispuestos
y nos gustan los hombres fajados.

¿Probó usted la oreja?,
¿probó el guisado?
¿Y los ojos, mollejas y caldo?
Sólo una falta le aqueja…
¡Comernos a todos el rabo!

Pase usted y cierre la puerta.
Bienvenido al establo.

Los vientos ondulan los moños,
las hojas al mismo son,
del árbol alegre y risueño,
que espera al otoño
perder su verdor.

¡Tú, águila feliz!
¡Yo, hombre constructor!
El polvo del pueblo,
el sueño
de un viejo labrador.

Los toros tenían los rabos cortados,
los toros sin orejas, los toros sin ojos,
los toros en roscas,
sin rabos los toros en quejas;
los toros guisados, llenos de moscas.

El que tenga oídos atienda:
“un lobo anda perdido
y viste de humana apariencia;
aúlla de noches herido
en luna de blanca rareza;
no tiene tierras de nido
y busca engañar a su presa;
que nadie viaje en su mito…
La muerte... cabalga de cerca.
 
Última edición:
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El establo



De tanto y tanto viajar
encontré un circulito de amigos;
y cada uno decía
contando de acuerdo vulgar,
letras y letanías
que a un pueblo hizo sudar.

Y era una vaca tan flaca
y era un toro tan hondo,
que nadie veía a la vaca,
y menos al toro cachondo.

Pasó cerca la paca.
Preguntó: ¿la vaca?,
y no contestar fuera tongo,
si no viera calle con placa
que es calle del toro… Supongo.

De Samarcanda me vine,
a Samarcanda me voy,
y pasaré por Borneo,
descansaré en Sumatra
y seguiré hasta Japón.

Y si a la China no llego,
en Samarcanda mejor,
me quedaré todo egeo
por un Confucio mogol.

Y aunque la nota solfeo
quede muy lejos de Algol,
habrán más mares que ciegos
porque del mar soy señor.

Navego con alas y vuelos,
anciano recorro farol;
observo islotes y pueblos,
duermo a la luz de ababol
soñando con ser Katmandú
en brazos de Ulán Bator;
despierto sigo bemol,
y ahora el reflejo del sol
es gran imperio manchú.

Si ahora me toca a mí,
ni vacas ni toros
ni puentes lejanos,
ni sotas, caballos y reyes;
ni ases de picas,
que un trébol perfil
es fama de los corazones,
en rombos que son atolones
y vientos de samba Brasil.

Que si te lo digo,
que si me lo callo,
no tendré el recibo
ni carta de pago.

Por eso yo amigo
hablo, hablo y hablo;
si no estás conmigo
ya no eres vocablo.

Come, bebe y piensa
no todo a la vez;
que si canta el menda,
no habrá sana almendra
sin un buen jerez.

Duerme tranquilito,
sueña ser un pez;
si te ves bonito,
a la lata pues.

Si conservas culto
no ocultes la miel;
no hay mayor insulto
que el creerse nuez;
y si cascar de bulto
es tener la vez,
paso este despunto
y al siguiente rey.

Ya sé que me toca,
ya sé que aquí estoy;
si no abro la boca
yo callo y me voy.

Asustado me tengo
caricatura de hoy,
que al fantasma de ayer
y como al clavo no doy,
paso el martillo rodando
y sigue tocándole a usted.

Bien estaría un refrigerio,
alguna puntilla,
una moza de grande salero,
una mesa llena de illa,
y un continente de vino santero.
Un jamón de perilla,
unas carnes de cerdo;
unos panes del horno de vuesa
señora del gran panadero.

Pero más grato sería,
unas coplas alegres
cantadas al temple
desta glotonería;
pues ojos irían volando
tras faldas volantes,
y muslos de pollos al arte
desa galana llamada Sofía,
qu'es reina de todo estandarte
y dueña de aquesta logía.

Quedaron todos ahítos
de tanto darle a la lengua;
que un calor sin palmito
es frío que intenta la vuelta…

¡Por fin un aire bendito! –pestillo.
Abrieron la puerta.

Soy un pobre mendigo
que traigo las manos dispuestas.
Vengo de tierras lejanas,
de vacas sagradas, de toros en fiestas,
y busco a la señora grandeza.
Dragones he visto, y monstruos tetras,
lunas y atisbos de soles cometas.
Pasé por los circos, entré en las ballenas;
sufrí los pedriscos, olí hierbabuenas.
Cansado y sin patria que fuera
conviví con moriscos, cristianos de tabas,
y griegos mundanos de Tebas.
Fui rico y obispo… ¡San Pedro me llueva!,
y vengo a fundar una iglesia,
iglesia de humanos ariscos
en este pedazo de tierra.

Funda, funda… fúndala.
Tumba, tumba… túmbala.
Yo la fundo y la fundí…

¿Que’sa dama no está aquí?

Si está posada será dama,
y Notre Dame está en París.

Pase usted amigo,
está a buen recaudo.
Somos varones dispuestos
y nos gustan los hombres fajados.

¿Probó usted la oreja?,
¿probó el guisado?
¿Y los ojos, mollejas y caldo?
Sólo una falta le aqueja…
¡Comernos a todos el rabo!

Pase usted y cierre la puerta.
Bienvenido al establo.

Los vientos ondulan los moños,
las hojas al mismo son,
del árbol alegre y risueño,
que espera al otoño
perder su verdor.

¡Tú, águila feliz!
¡Yo, hombre constructor!
El polvo del pueblo,
el sueño
de un viejo labrador.

Los toros tenían los rabos cortados,
los toros sin orejas, los toros sin ojos,
los toros en roscas,
sin rabos los toros en quejas;
los toros guisados, llenos de moscas.

El que tenga oídos atienda:
“un lobo anda perdido
y viste de humana apariencia;
aúlla de noches herido
en luna de blanca rareza;
no tiene tierras de nido
y busca engañar a su presa;
que nadie viaje en su mito…
La muerte... cabalga de cerca.




Poeta
excelente narrativa con esas metáforas de establo
me ha gustado leerte
Felicitaciones y un abrazo
Ana
 
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El establo



De tanto y tanto viajar
encontré un circulito de amigos;
y cada uno decía
contando de acuerdo vulgar,
letras y letanías
que a un pueblo hizo sudar.

Y era una vaca tan flaca
y era un toro tan hondo,
que nadie veía a la vaca,
y menos al toro cachondo.

Pasó cerca la paca.
Preguntó: ¿la vaca?,
y no contestar fuera tongo,
si no viera calle con placa
que es calle del toro… Supongo.

De Samarcanda me vine,
a Samarcanda me voy,
y pasaré por Borneo,
descansaré en Sumatra
y seguiré hasta Japón.

Y si a la China no llego,
en Samarcanda mejor,
me quedaré todo egeo
por un Confucio mogol.

Y aunque la nota solfeo
quede muy lejos de Algol,
habrán más mares que ciegos
porque del mar soy señor.

Navego con alas y vuelos,
anciano recorro farol;
observo islotes y pueblos,
duermo a la luz de ababol
soñando con ser Katmandú
en brazos de Ulán Bator;
despierto sigo bemol,
y ahora el reflejo del sol
es gran imperio manchú.

Si ahora me toca a mí,
ni vacas ni toros
ni puentes lejanos,
ni sotas, caballos y reyes;
ni ases de picas,
que un trébol perfil
es fama de los corazones,
en rombos que son atolones
y vientos de samba Brasil.

Que si te lo digo,
que si me lo callo,
no tendré el recibo
ni carta de pago.

Por eso yo amigo
hablo, hablo y hablo;
si no estás conmigo
ya no eres vocablo.

Come, bebe y piensa
no todo a la vez;
que si canta el menda,
no habrá sana almendra
sin un buen jerez.

Duerme tranquilito,
sueña ser un pez;
si te ves bonito,
a la lata pues.

Si conservas culto
no ocultes la miel;
no hay mayor insulto
que el creerse nuez;
y si cascar de bulto
es tener la vez,
paso este despunto
y al siguiente rey.

Ya sé que me toca,
ya sé que aquí estoy;
si no abro la boca
yo callo y me voy.

Asustado me tengo
caricatura de hoy,
que al fantasma de ayer
y como al clavo no doy,
paso el martillo rodando
y sigue tocándole a usted.

Bien estaría un refrigerio,
alguna puntilla,
una moza de grande salero,
una mesa llena de illa,
y un continente de vino santero.
Un jamón de perilla,
unas carnes de cerdo;
unos panes del horno de vuesa
señora del gran panadero.

Pero más grato sería,
unas coplas alegres
cantadas al temple
desta glotonería;
pues ojos irían volando
tras faldas volantes,
y muslos de pollos al arte
desa galana llamada Sofía,
qu'es reina de todo estandarte
y dueña de aquesta logía.

Quedaron todos ahítos
de tanto darle a la lengua;
que un calor sin palmito
es frío que intenta la vuelta…

¡Por fin un aire bendito! –pestillo.
Abrieron la puerta.

Soy un pobre mendigo
que traigo las manos dispuestas.
Vengo de tierras lejanas,
de vacas sagradas, de toros en fiestas,
y busco a la señora grandeza.
Dragones he visto, y monstruos tetras,
lunas y atisbos de soles cometas.
Pasé por los circos, entré en las ballenas;
sufrí los pedriscos, olí hierbabuenas.
Cansado y sin patria que fuera
conviví con moriscos, cristianos de tabas,
y griegos mundanos de Tebas.
Fui rico y obispo… ¡San Pedro me llueva!,
y vengo a fundar una iglesia,
iglesia de humanos ariscos
en este pedazo de tierra.

Funda, funda… fúndala.
Tumba, tumba… túmbala.
Yo la fundo y la fundí…

¿Que’sa dama no está aquí?

Si está posada será dama,
y Notre Dame está en París.

Pase usted amigo,
está a buen recaudo.
Somos varones dispuestos
y nos gustan los hombres fajados.

¿Probó usted la oreja?,
¿probó el guisado?
¿Y los ojos, mollejas y caldo?
Sólo una falta le aqueja…
¡Comernos a todos el rabo!

Pase usted y cierre la puerta.
Bienvenido al establo.

Los vientos ondulan los moños,
las hojas al mismo son,
del árbol alegre y risueño,
que espera al otoño
perder su verdor.

¡Tú, águila feliz!
¡Yo, hombre constructor!
El polvo del pueblo,
el sueño
de un viejo labrador.

Los toros tenían los rabos cortados,
los toros sin orejas, los toros sin ojos,
los toros en roscas,
sin rabos los toros en quejas;
los toros guisados, llenos de moscas.

El que tenga oídos atienda:
“un lobo anda perdido
y viste de humana apariencia;
aúlla de noches herido
en luna de blanca rareza;
no tiene tierras de nido
y busca engañar a su presa;
que nadie viaje en su mito…
La muerte... cabalga de cerca.
Bella narrativa, espectacular ambiente en ese recorrido que bien parece
una respiracion de ensoñada trayectoria. excelente. saludos amables de
luzyabsenta
 

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