Tu eres mi jodida casualidad,
tu eres la muestra de que algo superior ha existido.
Si no como podría explicar que tomará la loca decisión de emprender la
aventura con mi amigo Sergio de fiesta a ese infierno llamado "Las
veronicas" y justo al lado nuestro se sentarán dos chicas con bolsas de
pochito y una estética tan alternativa.
"Mira, no nos vamos a ver nunca más en nuestra puta vida"
Esa es la mejor mentira que he dicho en mi vida.
Sé que era improbable, que coño IMPOSIBLE.
Yo soy un paquete en estadística pero creo que más posibilidades de que
me atropellará el tranvía que de volverte a ver.
Y allí apareciste de repente de la nada,
en un tumulto de desconocidos,
una cara un poco más conocida.
La verdad que no salía de mi asombro,
gracias a un buche de algo que me invitaron que me devolvió al suelo
y allí estaban,
tenía que sacar fotos para creermelo,
aunque no estaba rascado.
Aunque no te volví a ver esa noche,
sabía que tenía un salvoconducto hacía a ti,
y la verdad es que no dude en usarlo.
Dicen que uno se arrepiente de lo que no hace más de lo que hace,
quizás porque no somos capaces de por miedos y temores
de acabar tirados en medio de la nada o descuartizados.
Yo sabía que lo peor que iba a pasar era verme solo en esa parada de
guaguas a las 21:40 y no tener para volver, pero si no corría el
riesgo... habría sido un tonto.
Sólo por aquel momento en el skatepark por muy corto, breve o frágil
que fuera nuestro extraño momento no lo cambio por muchas cosas que
podían haber pasado, no me arrepiento de haberme quedado tirado a las
tres de la mañana mirando y pensando "Y que le escribo a esta chica".
Lástima que mi gran amigo el señor bolígrafo estuviera en el pantalón
equivocado, pero que se le va a hacer nada es perfecto.
Cinco horas tiradas en el medio de la nada con el único pensamiento de
volverte sin pensar en que estaba tirado solo en el medio de la nada,
sin papel, sin boli, sin tu compañía.
Por unos momentos me hiciste recordar los pequeños momentos que hacen
que la vida sea "chachi", esos que quedan en un álbum de fotografías de
esos que se llenan de polvo al tiempo que la vida se convierte en
polvo.
Quedan esas imágenes para el recuerdo de los que dejamos a atrás en el
camino o de aquellos que nos dejan antes de lo que esperamos, siempre
nos quedaran sus fotografías de sus pequeños momentos para saborearlos
como el primer bocado de ese plato que hacía mucho tiempo que no
probabas.
Por eso si tu quieres, yo me puedo acercar a ti, que total que
significa irme a otra isla por poder disfrutar de un empacho de
pequeños momentos contigo, si quieres.
Ahora la pelota está en tu tejado bichita.
Kailos.
tu eres la muestra de que algo superior ha existido.
Si no como podría explicar que tomará la loca decisión de emprender la
aventura con mi amigo Sergio de fiesta a ese infierno llamado "Las
veronicas" y justo al lado nuestro se sentarán dos chicas con bolsas de
pochito y una estética tan alternativa.
"Mira, no nos vamos a ver nunca más en nuestra puta vida"
Esa es la mejor mentira que he dicho en mi vida.
Sé que era improbable, que coño IMPOSIBLE.
Yo soy un paquete en estadística pero creo que más posibilidades de que
me atropellará el tranvía que de volverte a ver.
Y allí apareciste de repente de la nada,
en un tumulto de desconocidos,
una cara un poco más conocida.
La verdad que no salía de mi asombro,
gracias a un buche de algo que me invitaron que me devolvió al suelo
y allí estaban,
tenía que sacar fotos para creermelo,
aunque no estaba rascado.
Aunque no te volví a ver esa noche,
sabía que tenía un salvoconducto hacía a ti,
y la verdad es que no dude en usarlo.
Dicen que uno se arrepiente de lo que no hace más de lo que hace,
quizás porque no somos capaces de por miedos y temores
de acabar tirados en medio de la nada o descuartizados.
Yo sabía que lo peor que iba a pasar era verme solo en esa parada de
guaguas a las 21:40 y no tener para volver, pero si no corría el
riesgo... habría sido un tonto.
Sólo por aquel momento en el skatepark por muy corto, breve o frágil
que fuera nuestro extraño momento no lo cambio por muchas cosas que
podían haber pasado, no me arrepiento de haberme quedado tirado a las
tres de la mañana mirando y pensando "Y que le escribo a esta chica".
Lástima que mi gran amigo el señor bolígrafo estuviera en el pantalón
equivocado, pero que se le va a hacer nada es perfecto.
Cinco horas tiradas en el medio de la nada con el único pensamiento de
volverte sin pensar en que estaba tirado solo en el medio de la nada,
sin papel, sin boli, sin tu compañía.
Por unos momentos me hiciste recordar los pequeños momentos que hacen
que la vida sea "chachi", esos que quedan en un álbum de fotografías de
esos que se llenan de polvo al tiempo que la vida se convierte en
polvo.
Quedan esas imágenes para el recuerdo de los que dejamos a atrás en el
camino o de aquellos que nos dejan antes de lo que esperamos, siempre
nos quedaran sus fotografías de sus pequeños momentos para saborearlos
como el primer bocado de ese plato que hacía mucho tiempo que no
probabas.
Por eso si tu quieres, yo me puedo acercar a ti, que total que
significa irme a otra isla por poder disfrutar de un empacho de
pequeños momentos contigo, si quieres.
Ahora la pelota está en tu tejado bichita.
Kailos.