Lo he visto y no lo creo
Y a pesar que me he turbado
Extrañamente no me siento asustado
¿Habré de llamar a la policía?
¿Tomaré un arma y lo retaré?
¿Cómo proceder ante el extraño intruso que en mi alcoba he encontrado?
Lo miro a hurtadillas y siento pena más que rabia
Se lo ve sucio y descuidado
Me he afligido porque miro en sus ojos una soledad infinita
Mientras unas lágrimas ha derramado
¿Quién será aquel extraño, vago, mendigo, barbado y arrugado?
Tanta fue la pena e impresión que me ha causado, que he preferido abordarlo
Al sentarme a su lado lo he mirado y he preguntado
¿Cuál es tu aflicción hermano mío, qué me cuentas de tu martirio?
El hombre muy desecho al mirarme y sollozar me contesta con voz de niño:
Es mi corazón amigo mío, el dolor del corazón
La desazón de una mujer de su abandono y mi prisión
¿Y no has podido hablar con ella y platicarle tu dolor?
Llámala amigo mío, de seguro te escuchará
Sin más mirarme y volver su vista al suelo me ha contestado:
El celular acallado
Los mensajes ya no llegan
Tu voz se ha dispersado
Aquí sentado y solitario te recuerdo
El momento mismo de mi angustia es tu recuerdo
Llevo tu color en los labios y percibo tu calor en mis brazos
Si bien tu voz no llega de mi cabeza no ha escapado
Al final de su discurso, mi voz también se ha quebrado
Y tras llorar y su pena compartir, al levantarme muy desecho llega mi momento
Llega el tiempo de contemplarme al espejo y observarme solo
Infinitamente solo y acabado
¿Quién es ese extraño vago, mendigo, barbado y arrugado?
Y a pesar que me he turbado
Extrañamente no me siento asustado
¿Habré de llamar a la policía?
¿Tomaré un arma y lo retaré?
¿Cómo proceder ante el extraño intruso que en mi alcoba he encontrado?
Lo miro a hurtadillas y siento pena más que rabia
Se lo ve sucio y descuidado
Me he afligido porque miro en sus ojos una soledad infinita
Mientras unas lágrimas ha derramado
¿Quién será aquel extraño, vago, mendigo, barbado y arrugado?
Tanta fue la pena e impresión que me ha causado, que he preferido abordarlo
Al sentarme a su lado lo he mirado y he preguntado
¿Cuál es tu aflicción hermano mío, qué me cuentas de tu martirio?
El hombre muy desecho al mirarme y sollozar me contesta con voz de niño:
Es mi corazón amigo mío, el dolor del corazón
La desazón de una mujer de su abandono y mi prisión
¿Y no has podido hablar con ella y platicarle tu dolor?
Llámala amigo mío, de seguro te escuchará
Sin más mirarme y volver su vista al suelo me ha contestado:
El celular acallado
Los mensajes ya no llegan
Tu voz se ha dispersado
Aquí sentado y solitario te recuerdo
El momento mismo de mi angustia es tu recuerdo
Llevo tu color en los labios y percibo tu calor en mis brazos
Si bien tu voz no llega de mi cabeza no ha escapado
Al final de su discurso, mi voz también se ha quebrado
Y tras llorar y su pena compartir, al levantarme muy desecho llega mi momento
Llega el tiempo de contemplarme al espejo y observarme solo
Infinitamente solo y acabado
¿Quién es ese extraño vago, mendigo, barbado y arrugado?