El tejón trabaja, para lo suyo, en demasía...
el gato ha perdido, una sonrisa en la luna.
Los chimpancés, van colgando por las ramas, tus libros de paz.
Lamen los ambientes, los perros, olfatean la sombra de tu costado;
y el caimán, te persigue, por eso que ha dejado en tu bolso…
las moscas, orbitan las ideas;
y, los lobos, buscan su crédito por los rastrojos.
Con lumbre musical, encienden otro cigarro,
los murciélagos que se abrazan en el portal.
Cuando los delfines juegan, por oleajes de sortijas,
y el lince, pone las orejas, en tu deseo.
Cuando el sapo, se ha enamorado, de una ranita de trapo...
la cigarra que, por vocación, ameniza las jornadas;
esos pollos, que abren tu despensa, de ilusiones en conserva.
Con todos los cuervos, a coro, de ese bólido que improvisaba por desastre.
el gato ha perdido, una sonrisa en la luna.
Los chimpancés, van colgando por las ramas, tus libros de paz.
Lamen los ambientes, los perros, olfatean la sombra de tu costado;
y el caimán, te persigue, por eso que ha dejado en tu bolso…
las moscas, orbitan las ideas;
y, los lobos, buscan su crédito por los rastrojos.
Con lumbre musical, encienden otro cigarro,
los murciélagos que se abrazan en el portal.
Cuando los delfines juegan, por oleajes de sortijas,
y el lince, pone las orejas, en tu deseo.
Cuando el sapo, se ha enamorado, de una ranita de trapo...
la cigarra que, por vocación, ameniza las jornadas;
esos pollos, que abren tu despensa, de ilusiones en conserva.
Con todos los cuervos, a coro, de ese bólido que improvisaba por desastre.