Tienes la soledad fundida en la memoria
Y el tiempo se detiene por no marchar contigo,
Eres como el olvido de cada vieja historia,
Eres como una luz que sin querer se ha ido
Tu mano se detiene cansada en la ventana
Recordando tu mundo que es esa enredadera
Que te llena de tristezas cada nueva mañana
Y te da oscuridad aún en la primavera
No sabes que ha pasado con los años gloriosos,
Con la alegría eterna de cada nuevo día,
Con los besos del alma y esos sueños de otoño
Con los cuales se conjugaba también la fantasía
Tanto y tanto has cambiado que nadie te conoce
Y el futuro es pasado en tus arcas vacías,
Las flores se marchitan al fuego de tu roce
Y todo muere en ti con brutal agonía
Pero tú que hoy reniegas del mundo y sus placeres,
Tú que fuiste el amante de todos sus encantos,
Hoy no te da la luz ni en los atardeceres,
Ni recuerdas perfumes, en tu alma, de mujeres
Que fueron tu pasión, tu pena y tu quebranto
Y al filo ponzoñoso de tus amaneceres
Alzas tu voz al cielo y gritas este canto:
¿Por qué me das, dios mío, esta vejez sombría,
Por qué ya no hay murmullos y sueños en mi cama
Y por qué lentamente me das esta agonía
Y enciendes en mis entrañas esta terrible llama?
¿Por qué? si tú dejaste que fuera de esta forma
Y me diste la gracia para vivir la vida,
Ya no recuerdo desde cuando mi cuerpo se transforma
En un cuerpo sin sombra, en un alma perdida
Yo fui un hombre seguro y todo un caballero,
Es verdad que jamás me conformé con nada
Y es verdad que al decir cada nuevo te quiero
De traición y blasfemia se nubló mi mirada
Pero cumplí contigo por siempre en mi camino,
A ti te di el amor y te aprendí a querer
Y ahora tú me pagas con este cruel destino
Aunque siempre has sabido que solo a ti fui fiel
¿Por qué llevo esta soledad fundida en la memoria
Y el sueño se detiene por no seguir conmigo?
Es hora de morir y concluir mi historia,
Soy un hombre sin alma, un hombre sin victorias
Un hombre que ha pasado por su vida perdido,
Alguien que soñó un día con conquistar la gloria
Y ya ves, no soy nada, el tiempo me ha vencido
Y el tiempo se detiene por no marchar contigo,
Eres como el olvido de cada vieja historia,
Eres como una luz que sin querer se ha ido
Tu mano se detiene cansada en la ventana
Recordando tu mundo que es esa enredadera
Que te llena de tristezas cada nueva mañana
Y te da oscuridad aún en la primavera
No sabes que ha pasado con los años gloriosos,
Con la alegría eterna de cada nuevo día,
Con los besos del alma y esos sueños de otoño
Con los cuales se conjugaba también la fantasía
Tanto y tanto has cambiado que nadie te conoce
Y el futuro es pasado en tus arcas vacías,
Las flores se marchitan al fuego de tu roce
Y todo muere en ti con brutal agonía
Pero tú que hoy reniegas del mundo y sus placeres,
Tú que fuiste el amante de todos sus encantos,
Hoy no te da la luz ni en los atardeceres,
Ni recuerdas perfumes, en tu alma, de mujeres
Que fueron tu pasión, tu pena y tu quebranto
Y al filo ponzoñoso de tus amaneceres
Alzas tu voz al cielo y gritas este canto:
¿Por qué me das, dios mío, esta vejez sombría,
Por qué ya no hay murmullos y sueños en mi cama
Y por qué lentamente me das esta agonía
Y enciendes en mis entrañas esta terrible llama?
¿Por qué? si tú dejaste que fuera de esta forma
Y me diste la gracia para vivir la vida,
Ya no recuerdo desde cuando mi cuerpo se transforma
En un cuerpo sin sombra, en un alma perdida
Yo fui un hombre seguro y todo un caballero,
Es verdad que jamás me conformé con nada
Y es verdad que al decir cada nuevo te quiero
De traición y blasfemia se nubló mi mirada
Pero cumplí contigo por siempre en mi camino,
A ti te di el amor y te aprendí a querer
Y ahora tú me pagas con este cruel destino
Aunque siempre has sabido que solo a ti fui fiel
¿Por qué llevo esta soledad fundida en la memoria
Y el sueño se detiene por no seguir conmigo?
Es hora de morir y concluir mi historia,
Soy un hombre sin alma, un hombre sin victorias
Un hombre que ha pasado por su vida perdido,
Alguien que soñó un día con conquistar la gloria
Y ya ves, no soy nada, el tiempo me ha vencido
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