Bethsabeth
Poeta recién llegado
Soledad eterna en tus labios,
ante ti no existe otro más,
veneno que me matara.
Oscuro el lugar en donde estas,
ráfaga de luz que se extinguió ante tu mirar,
loco sentimiento que te hizo transformar
en el mas terrible fuego devastador,
que no conforme con encender mi cuerpo,
también a hecho cenizas mi alma.
En tu cuerpo no existe
el calor tibio de la espera
ni el frió hiriente de un jamás,
Eres la pequeña chispa
que enciende toda una llamarada,
Eres el llanto del fuego,
fuego que jamás ha derramado una lagrima.
Insaciable sed que el agua no calma,
Sed infinita cuando la lluvia cae.
Ávido sentimiento, que solo tú puedes sosegar.
Y mientras la vehemencia me toca,
al tiempo la lluvia cae, he comprendido
que ni tú, ni el fuego, saben llorar.
ante ti no existe otro más,
veneno que me matara.
Oscuro el lugar en donde estas,
ráfaga de luz que se extinguió ante tu mirar,
loco sentimiento que te hizo transformar
en el mas terrible fuego devastador,
que no conforme con encender mi cuerpo,
también a hecho cenizas mi alma.
En tu cuerpo no existe
el calor tibio de la espera
ni el frió hiriente de un jamás,
Eres la pequeña chispa
que enciende toda una llamarada,
Eres el llanto del fuego,
fuego que jamás ha derramado una lagrima.
Insaciable sed que el agua no calma,
Sed infinita cuando la lluvia cae.
Ávido sentimiento, que solo tú puedes sosegar.
Y mientras la vehemencia me toca,
al tiempo la lluvia cae, he comprendido
que ni tú, ni el fuego, saben llorar.