No hiciste nunca nada por mí,
ni por mis ojos, ni por mis labios.
¡Ellos sí!
Darme la sorpresa
que la sombra de tu silueta
se asome por la ventana de mi cuarto.
No hiciste nunca nada por mí,
ni pretendiste,
era tan sencillo como decir un par de palabras.
Me dejaste, errabundo.
en el lugar de los recuerdos.
Habemos muchos allá...
Me dejaste...
Que duro y que odioso suena aquello,
pero..., me dejaste.
Los recuerdos
no hacen daño,
excepto si no son recuerdos.
Entonces,
pensando con minuciosidad.
¡No sé siquiera el lugar en que me encuentro!
Si hubieses hecho por mí,
o por mis ojos, o por mis labios.
No iría errabundo...
Fue ayer,
el último acontecimiento para ti,
y no estabas...
Amigos, poetas, señores,
ellos allí conmigo
en el funeral de mi dignidad.
ni por mis ojos, ni por mis labios.
¡Ellos sí!
Darme la sorpresa
que la sombra de tu silueta
se asome por la ventana de mi cuarto.
No hiciste nunca nada por mí,
ni pretendiste,
era tan sencillo como decir un par de palabras.
Me dejaste, errabundo.
en el lugar de los recuerdos.
Habemos muchos allá...
Me dejaste...
Que duro y que odioso suena aquello,
pero..., me dejaste.
Los recuerdos
no hacen daño,
excepto si no son recuerdos.
Entonces,
pensando con minuciosidad.
¡No sé siquiera el lugar en que me encuentro!
Si hubieses hecho por mí,
o por mis ojos, o por mis labios.
No iría errabundo...
Fue ayer,
el último acontecimiento para ti,
y no estabas...
Amigos, poetas, señores,
ellos allí conmigo
en el funeral de mi dignidad.