El escribidor
Poeta recién llegado
Escribiré mi carta de despedida, comenzando como siempre por los detalles banales de mi partida,
seleccionare la música que oía, aquella música que muchos consideraban homicida
y que sonaría cuando mi vida tuviera su propio ocaso al igual que el día.
Aquel día ganaría todos los amigos que jamás tuve en vida,
lloraría gente que en vida ni siquiera emitió un mensaje preguntando cómo estaba
y otros que me crucificaron creyéndose jueces romanos, ambos lloran esperando quedar bien con Dios
o para expiar sus propios pecados, luego de ello todos siguen igual,
con sus interesantes e importantes vidas.
No fui un tipo especial, no es un funeral anormal,
porque en este mundo contemporáneo y egoísta
solamente fui uno más de la lista.
seleccionare la música que oía, aquella música que muchos consideraban homicida
y que sonaría cuando mi vida tuviera su propio ocaso al igual que el día.
Aquel día ganaría todos los amigos que jamás tuve en vida,
lloraría gente que en vida ni siquiera emitió un mensaje preguntando cómo estaba
y otros que me crucificaron creyéndose jueces romanos, ambos lloran esperando quedar bien con Dios
o para expiar sus propios pecados, luego de ello todos siguen igual,
con sus interesantes e importantes vidas.
No fui un tipo especial, no es un funeral anormal,
porque en este mundo contemporáneo y egoísta
solamente fui uno más de la lista.
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