Quisiera no haberte conocido
Porque así no te hubiera amado al verte,
Tus reproches me llegaron al alma
Aunque quiero remediarlos
Para darte lo que te mereces por ley,
Suspire en el preciso instante de escucharte
Como capullo de mantis sin piel,
Juzgué en ese instante al maldito destino
Y a su insistencia de jugar
A presentarme lo adecuado para el ser,
Pensé por un momento en dejarte
Y siquiera aparecer,
Pero lo imposible estaba ahora delante de mí.
Mujer silvestre
Susurro de los vientos
Indomables de los imalayas,
De ahora en adelante mi dieta cuenta de ti
Y de nuestros restregones por el gran santiago,
Nuestro amor pasa
Por la confianza de la duda de nuestras vidas
Y nuestros pasados que pisan fuerte,
Y aunque digamos mil veces
Pesa menos dejarnos en nuestras huellas plenas
Que el perecer sin tenerse.
El amor se diluye como el aceite
Y se esfuma como el viento,
Pero en nosotros no se transa
Ni con unas monedas,
No se mitiga ni con dejarlo al frió,
Y aunque tu ternura oculta no me deje
Mirarle la cara,
Ni tu piel me entregue el después de amar
Seguiré buscando remedios
pa´seguir con este calvario bendito
De haberte encontrado.