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El Hombre más poderoso del mundo

Tema en 'Prosa: Sociopolíticos' comenzado por Kwisatz, 1 de Febrero de 2026 a las 8:17 AM. Respuestas: 1 | Visitas: 24

  1. Kwisatz

    Kwisatz Poeta asiduo al portal

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    EL HOMBRE MÁS PODEROSO DEL MUNDO

    Johan contemplaba la ciudad a desde la ventana del ático de su torre de marfil.

    Parecía uno de los tantos juegos de gestión con los que había sido educado en su infancia y juventud.

    Al principio inocentes y sencillos para que entendiera las cuestiones más básicas de la gestión, volviéndose más complicados conforme crecía y aumentaban sus capacidades y conocimientos, hasta llegar a comprender la compleja maraña de intereses y necesidades que componen las sociedades humanas y como era imposible satisfacer todas ellas. Sólo era posible encontrar un equilibrio, un frágil compromiso que favoreciera al mayor porcentaje posible de la población.

    A sus 28 años era un joven brillante, un líder nato. Y no era ninguna sorpresa, pues para eso había sido criado y educado. Él era el producto de un largo proceso de selección, un tan largo como su propia vida. Por el camino habían quedado colegas, hombres y mujeres, no menos capaces que él. Pero hay cosas que no dependen sólo de la educación o la inteligencia. No todo el mundo tiene el temple necesario para gobernar.

    Johan sentía la soledad que conlleva el poder y la responsabilidad. Pero sabía convivir con ella, y a veces incluso disfrutarla. No es que fuera una antisocial, podía ser extremadamente encantador y cortés, pero era consciente de los peligros derivados del apego excesivo a las personas. Podían nublar su juicio, condicionar sus decisiones para favorecerlas.

    Es por eso mismo que no le estaba permitido tener familia ni amigos ni engendrar hijos. Tampoco podía atesorar fortunas ni posesiones, aunque pudiera disfrutar de cualquier lujo imaginable. Quizá era inhumano, pero era el precio a pagar para poder ejercer el poder más absoluto que la Humanidad hubiera conocido jamás. De este modo se evitaba cualquier tentación de establecer dinastías o de enriquecerse personalmente pensando en él o en los suyos.

    Después del último gran conflicto armado mundial, la Humanidad por fin asimiló los errores de todos los sistemas de poder que habían estado siguiendo hasta ese momento.

    El autoritarismo creaba monstruos que ejercían el poder arbitrariamente, sin más propósito que la autoperpetuación y su beneficio personal.

    La Democracia, aunque era aparentemente el sistema más justo, estaba lleno de ineficiencias y era permeable a todo tipo de corrupciones de los poderes económicos. Guerras partidistas inacabables que abocaban las sociedades al inmovilismo, pues la toma de decisiones se eternizaba y concretar un proyecto podía tomar años.

    Por otro lado, los sistemas colectivistas como el Comunismo o la Anarquía, sólo habían probado ser factibles en comunidades pequeñas. Cada vez que se intentaba escalar a grandes poblaciones, como países, resultaban un fracaso. Además, en el caso del Comunismo, desembocaba inevitablemente en castas burocráticas y autoritarismo traicionando al proletariado que afirmaban defender. En cuanto a la Anarquía y otros sistemas libertarios, acababan derivando en una especie de ley de la selva. Todavía había quien defendía que todo esto podía ser corregido desde la educación, pero siendo sinceros, la naturaleza humana no parecía alinearse con esa mentalidad colectivista. El ser humano es posesivo y territorial, pues no deja de ser un animal a fin de cuentas.

    No, las sociedades humanas tienden a la jerarquización. Eso es innegable. El mejor gobierno es el ejercido por un dictador benévolo y sabio.

    El filósofo gobernante de Platón, el déspota ilustrado. Todo para el pueblo, pero si el pueblo.

    Ese era él. Poder absoluto e incapacidad alguna para obtener ningún beneficio personal.

    Johan salió de su ensimismamiento, había trabajo que hacer, decisiones que tomar. El mundo era arcilla esperando a ser moldeada por sus manos para transformarse en algo bello.

    Pero antes de salir a departir con su consejo de notables se permitió recordar la última verdad que todo gobernante debía tener siempre en cuenta: Todo poder es concedido y requiere la colaboración de los gobernados.
     
    #1
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  2. dragon_ecu

    dragon_ecu Esporádico permanente

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    Pero... ¿quién cuenta los votos? y ¿quién declara el resultado?
     
    #2
    Última modificación: 1 de Febrero de 2026 a las 8:53 AM

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