Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
El Hombre Perfecto
Cuando las mujeres se enamoran,
de su hombre perfecto ellas se vuelven
obsesivas y posesivas para sin reparos,
querer hacer el amor de forma constante
con el hombre al que adoran e imploran,
tener sexo a diario como si el mundo para
esas excitadas mujeres siempre se fuera...
a terminar;
Son muchas las mujeres,
que sienten al verdadero amor
como si fuera esa gran válvula,
de escape por donde las mujeres,
se liberan de sus deseos carnales
que extraños viven todos lujuriosos
amores y están ocultos dentro de una
victoriosa dulce promiscua sensibilidad;
De esas muy hermosas y enigmáticas bellas
sirenas que seguro llegarán a ser ellas buenas,
amazonas del sexo caliente de cualquier precoz
ingenua naturaleza donde todas esas damas viven
sumidas dentro de una gran válvula de escape por
donde se liberan las mujeres que viven ese terrible
dolor con sus angustiados miedos donde todas ellas
suplican a su querido hombre con absurdos miedos
terrible dolor con sus angustiosos miedos donde todas
ellas suplican a su querido hombre con absurdos deseos
donde ellas sueñan con absurdos deseos donde ellas sueñan
de noche con ese anormal imperfecto hombre que siempre,
las domina.
Autor: Ángel San Isidro
Autor: Ángel San IsidroCuando las mujeres se enamoran,
de su hombre perfecto ellas se vuelven
obsesivas y posesivas para sin reparos,
querer hacer el amor de forma constante
con el hombre al que adoran e imploran,
tener sexo a diario como si el mundo para
esas excitadas mujeres siempre se fuera...
a terminar;
Son muchas las mujeres,
que sienten al verdadero amor
como si fuera esa gran válvula,
de escape por donde las mujeres,
se liberan de sus deseos carnales
que extraños viven todos lujuriosos
amores y están ocultos dentro de una
victoriosa dulce promiscua sensibilidad;
De esas muy hermosas y enigmáticas bellas
sirenas que seguro llegarán a ser ellas buenas,
amazonas del sexo caliente de cualquier precoz
ingenua naturaleza donde todas esas damas viven
sumidas dentro de una gran válvula de escape por
donde se liberan las mujeres que viven ese terrible
dolor con sus angustiados miedos donde todas ellas
suplican a su querido hombre con absurdos miedos
terrible dolor con sus angustiosos miedos donde todas
ellas suplican a su querido hombre con absurdos deseos
donde ellas sueñan con absurdos deseos donde ellas sueñan
de noche con ese anormal imperfecto hombre que siempre,
las domina.
Autor: Ángel San Isidro