Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa

El impronunciable cielo del amor.
Y pensar que la vida es un soplo,
que me desnuda ante tu estrella
/tan mía/
/tan ajena a la verdad de este corazón/
que este tiempo es un nudo de madera
que me separa del impronunciable
cielo del amor,
porque
/la reencarnación/
destierra a esta luna que late y te ama
y la llena de pájaros de barros.
Solo me habita un Dios
con el agua dulce de una poesía callada,
y en un último suspiro
de tantas sonrisas abiertas como flor
seguiré siendo esa niña que renace del polvo.