Christian Jiménez
Poeta recién llegado
Su hermana mayor sangre vomitó,
su hermana menor fuego expulsó,
y la linda Tomino esquirlas de vidrio arrojó.
Tomino sola al Infierno cayó,
donde ninguna flor crece
y donde la oscuridad se gestó.
¿la hermana mayor de Tomino es aquella la cual el látigo mece?
"Ese látigo, ¿de quién podrá ser?",
se tuvo que preguntar,
"que golpea y golpea, sin ningún daño hacer".
Ese sólo era un paso en el infierno familiar.
¿Por las tinieblas del Infierno lo guiaría,
hacia la oveja de oro, hacia el ruiseñor?
En su bolsillo de cuero pensó cuánto habría
para el viaje al Infierno y su preparación.
La primavera llegando está
en el bosque, y en el arroyo, incluso;
hasta en el río del Infierno en tinieblas.
Allí, el ruiseñor en su celda
y la oveja en la carreta verán
las lágrimas de la linda Tomino en sus ojos ilusos.
El ruiseñor lloró
a través del bosque lluvioso.
Ella gritaba
que a su hermana pequeña extrañaba
y ese llanto reverberó
por todo el Infierno tempestuoso.
Florecieron brotes de peonías
girando en torno a las siete montañas
del Infierno y a sus siete rías
por donde la linda Tomino haría su solitaria hazaña.
Si están en el Infierno
ella las traerá;
las agujas de las tumbas del averno
con el hilo rojo no se perforarán
en el epitafio de la pequeña Tomino, que permanecerá eterno.
su hermana menor fuego expulsó,
y la linda Tomino esquirlas de vidrio arrojó.
Tomino sola al Infierno cayó,
donde ninguna flor crece
y donde la oscuridad se gestó.
¿la hermana mayor de Tomino es aquella la cual el látigo mece?
"Ese látigo, ¿de quién podrá ser?",
se tuvo que preguntar,
"que golpea y golpea, sin ningún daño hacer".
Ese sólo era un paso en el infierno familiar.
¿Por las tinieblas del Infierno lo guiaría,
hacia la oveja de oro, hacia el ruiseñor?
En su bolsillo de cuero pensó cuánto habría
para el viaje al Infierno y su preparación.
La primavera llegando está
en el bosque, y en el arroyo, incluso;
hasta en el río del Infierno en tinieblas.
Allí, el ruiseñor en su celda
y la oveja en la carreta verán
las lágrimas de la linda Tomino en sus ojos ilusos.
El ruiseñor lloró
a través del bosque lluvioso.
Ella gritaba
que a su hermana pequeña extrañaba
y ese llanto reverberó
por todo el Infierno tempestuoso.
Florecieron brotes de peonías
girando en torno a las siete montañas
del Infierno y a sus siete rías
por donde la linda Tomino haría su solitaria hazaña.
Si están en el Infierno
ella las traerá;
las agujas de las tumbas del averno
con el hilo rojo no se perforarán
en el epitafio de la pequeña Tomino, que permanecerá eterno.