mario horacio
Poeta asiduo al portal
Y quién sabe si, en arena blanda,
La flor que riego todas las mañanas,
Encontrará, miserable y temprana,
Para brotar de nuevo, nueva savia.
Y quién sabe si esta noche blanca
Pensando en ti, ha de morirse en ganas.
Y aunque rezo y me flagelo, vanas
Plegarias no podrán traerme calma.
El fuego lento que consume mi alma
Se alimenta con mi carne inflamada.
Y quién sabe si ha de ser llama.
Y quién sabe si tierra arrasada
ha de quedar, en esta noche blanca,
De mi verde jardín, sin esperanzas.
La flor que riego todas las mañanas,
Encontrará, miserable y temprana,
Para brotar de nuevo, nueva savia.
Y quién sabe si esta noche blanca
Pensando en ti, ha de morirse en ganas.
Y aunque rezo y me flagelo, vanas
Plegarias no podrán traerme calma.
El fuego lento que consume mi alma
Se alimenta con mi carne inflamada.
Y quién sabe si ha de ser llama.
Y quién sabe si tierra arrasada
ha de quedar, en esta noche blanca,
De mi verde jardín, sin esperanzas.
Última edición: