El juego de la guerra

Antonio del Olmo

Poeta que considera el portal su segunda casa

EL JUEGO DE LA GUERRA

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Desde el frente, situado a más de 50 kilómetros, llegaba el estruendo de las bombas que lanzaban los aviones. El niño, de cuatro años, jugaba en su casa con un avión que había construido con dos astillas cruzadas, para simular las alas, y una piedrecita que lanzaba como si fuese la bomba. Despegó el “avión” sobre la mesa de la cocina, lanzo la piedrecita sobre el sofá y aterrizó en la mesa de la sala. Imitaba muy bien el ruido del motor y el estruendo de la bomba:

Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. ¡Bummmmmmmmmmm! Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

El padre del “pequeño piloto”, que estaba adormilado en el sofá, se despertó asustado, estrelló contra el suelo el avión de astillas, abrazó a su hijo y exclamó llorando:

No, hijo mío, no. No juegues a la guerra. Mañana nos iremos lejos, muy lejos, a otro país, donde puedas vivir y jugar en paz.

En aquel momento decidió abandonar su país.

 

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Es un relato muy crudo y real Antonio. Creo que el ser humano cada vez lo es menos, cada vez tenemos menos humanidad. La violencia, la guerra es como si tuviéramos algún gen estropeado, como si siempre ganara lo peor de la especie: la brutalidad. Los niños son el futuro y lo tienen crudo.
Un placer leerte
Abrazos hasta tu ciudad.
 
Es un relato muy crudo y real Antonio. Creo que el ser humano cada vez lo es menos, cada vez tenemos menos humanidad. La violencia, la guerra es como si tuviéramos algún gen estropeado, como si siempre ganara lo peor de la especie: la brutalidad. Los niños son el futuro y lo tienen crudo.
Un placer leerte
Abrazos hasta tu ciudad.

En cada niño que nace renace la esperanza si crece en un ambiente libre de violencia.

Gracias por interpretar tan bien este sencillo relato. Un abrazo.
 
EL JUEGO DE LA GUERRA



Desde el frente, situado a más de 50 kilómetros, llegaba estruendo de las bombas que lanzaban los aviones. El niño, de cuatro años, jugaba en su casa con un avión que había construido con dos astillas cruzadas, para simular las alas, y una piedrecita que lanzaba como si fuese la bomba. Despegó el “avión” sobre la mesa de la cocina, lanzo la piedrecita sobre el sofá y aterrizó en la mesa de la sala. Imitaba muy bien el ruido del motor y el estruendo de la bomba:

Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa. ¡Bummmmmmmmmmm! Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

El padre del “pequeño piloto”, que estaba adormilado en el sofá, se despertó asustado, estrelló contra el suelo el avión de astillas, abrazó a su hijo y exclamó llorando:

No, hijo mío, no. No juegues a la guerra. Mañana nos iremos lejos, muy lejos, a otro país, donde puedas vivir y jugar en paz.

En aquel momento había decidido abandonar su país.



***
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GUION DE CORTOMETRAJE BASADO EN ESTE RELATO.


En el montaje final se mezclan las escenas grabadas para este corto con videos reales de guerras, siguiendo este orden de secuencias:


1ª – El decorado representa la cocina y la sala de estar de una casa humilde. Las ventanas tienen cintas adhesivas en los cristales. Hay velas sobre cuellos de botellas, como si fuesen candelabros, para alumbrar durante los cortes de electricidad.

Entra en la cocina un hombre cargado con un saco y le dice a su mujer:

Aquí tienes las astillas. Menos mal que conservamos la cocina antigua. Así podremos cocinar hasta que llegue el suministro de gas. ¡¿Cuándo terminará esta maldita guerra?!

Espero que acabe pronto. Empezó hace más dos años. Estoy muy asustada. Escucha… No paran de sonar las explosiones de la capital, aunque estamos lejos, a más de 30 kilómetros en línea recta.

No te obsesiones, mujer, pronto acabara. Vamos a llenar las garrafas en el pozo. Tampoco tenemos agua corriente. Tenemos que vivir como nuestros abuelos, a la antigua usanza: sin gas, electricidad ni agua. Ja ja ja…

Salen los dos de la cocina con las garrafas. Poco después entra un niño de cuatro años, abre el saco y descubre el material para hacer un avión de juguete. Cruza dos astillas para simular las alas, pinta una bandera en la cola y coloca en el centro una piedrecita que ha sacado del bolsillo del pantalón. Mientras tanto, se escucha el estruendo lejano de las bombas que lanzan los aviones.

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2ª – El niño simula el despegue de su avión sobre la mesa de la cocina, imitando el ruido de del motor:

Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

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3ª – Aparece el video real de un avión militar que despega del aeropuerto y vuela durante 10 segundos.

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4ª – El niño sale de la cocina sosteniendo el avión de astillas con la mano elevada durante 10 segundos.

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5ª – Sale el avión militar lanzando bombas sobre la ciudad.

Se mezclan las imágenes del avión militar y el de juguete cuando cambian las secuencias, durante los cinco primeros segundos, para enlazar mejor las escenas.

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6º – El niño da vueltas con su avión sobre la sala, deja caer la piedrecita sobre una almohada del sofá y simula, gritando con todas sus fuerzas, el estruendo de la explosión:

¡Bummmmmmmmmmm!

Esta escena se graba lentamente, para simular el vuelo lejano del avión y la caída de la bomba.

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7º – El padre del niño, que se encuentra adormilado en el sofá, se despierta asustado cuando escucha el grito de su hijo, pero tarda en reaccionar. El niño aterriza su avión sobre la mesa de la sala, delante de su padre, imitando otra vez el ruido del motor:

Ñaaaaaaaaaaaaaaaaaa.

El padre del “pequeño piloto” se recupera del susto, estrella contra el suelo el avión de astillas, abraza a su hijo y exclama llorando:

– No, hijo mío, no. No juegues a la guerra. Ahora mismo he tomado una decisión: mañana nos iremos lejos, muy lejos, a otro país, donde puedas vivir y jugar en paz.

La cámara que ha gabado esta escena se desplaza para tomar un primer plano de la piedrecita sobre la almohada del sofá y, al mismo tiempo, se incrementa el ruido lejano de los aviones y las explosiones.

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8ª – Salen videos reales de ciudades destruidas, siguiendo el mismo procedimiento de montaje. Al final, la imagen se oscurece lentamente hasta terminar completamente negra.








El padre atento a ese niño para establecer las cadencias y
el regocijo para que no interprete la guerra. genial guion.
saludos amables de luzyabsenta
 

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