Alex Courant
Poeta adicto al portal
El juego de la sombra
Este sabor ferruginoso
de tener el corazón quemado,
lleva a remover arenas con un suspiro,
a embravecer olas con una mirada.
Esta contienda con ángeles de la noche
-la ceniza en la ceniza de las cosas-,
lleva a mis pasos de un lado a otro.
El viento se levanta, gime,
y arrastra efigies del pensamiento.
Sólo doy vueltas alrededor del foco
con las alas de la ondulada angustia.
Persigo a la vela sin pabilo, cual perro,
en el juego de la sombra.
El hambre de los cuervos, duramente,
se vive a solas, se sabe a solas,
dentro del espejo cotidiano que son los ojos.
Aquí no hay otro, sólo yo:
Blando bocado para la divina náusea.
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