Anabelle
Poeta reconocido en el portal.
El juego del destino
El destino jugó con la necesidad
impaciente entre sus piernas apretó
la incertidumbre de escurrirse en la piel
con la famélica ambición de tatuarse en la bomba.
Y entre las tablas de un salón
baila la algarabía de la libertad
confundiendo la vida con algo de búsqueda
la referencia a lo prohibido y el pasar.
Baila, sabe que es mortal, pero baila igual
es que la música la lleva, lo acerca a él
y el salón se amplía y deja un espacio
definido para cada ser en su compás.
El destino jugó con la necesidad
impaciente entre sus piernas…
Pero él baila, baila descalzo, se lastima
vuelve a bailar entre sus piernas
cabalgando la grieta en la montura que quebró;
y él baila, roza, cubre y reclama…
Y el destino, perdió con la necesidad entre sus piernas.
El destino jugó con la necesidad
impaciente entre sus piernas apretó
la incertidumbre de escurrirse en la piel
con la famélica ambición de tatuarse en la bomba.
Y entre las tablas de un salón
baila la algarabía de la libertad
confundiendo la vida con algo de búsqueda
la referencia a lo prohibido y el pasar.
Baila, sabe que es mortal, pero baila igual
es que la música la lleva, lo acerca a él
y el salón se amplía y deja un espacio
definido para cada ser en su compás.
El destino jugó con la necesidad
impaciente entre sus piernas…
Pero él baila, baila descalzo, se lastima
vuelve a bailar entre sus piernas
cabalgando la grieta en la montura que quebró;
y él baila, roza, cubre y reclama…
Y el destino, perdió con la necesidad entre sus piernas.
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