darwinsin
Poeta que considera el portal su segunda casa
El aire acondicionado enfriaba el ambiente hostil de un juicio con pruebas en mi contra. En mi defensa puedo argumentar que yo no estuve en el lugar del crimen, no obstante, todas las pseudoevidencias me ubicaban en aquel sitio.
Después de tantos abusos y atropellos empecé a perder la cordura. Decidí acabar con este suplicio.
Una rara voz se distorsionaba en mi mente, el verdadero juicio iba a empezar pronto. Siendo inocente viví encerrado detrás de los barrotes de la desesperación. Sentí la injusticia en todo mi ser.
La condena perturbó todos mis sentidos, empero al mismo tiempo alimentaba mi rencor hacia la sociedad.
La seguí a plena luz del día, contaba cada paso, me temblaba la mano, sin embargo yo estaba seguro de lo que iba a hacer.
Dos balazos a quema ropa ensangrentaron mi conciencia y el círculo continúa.
Después de tantos abusos y atropellos empecé a perder la cordura. Decidí acabar con este suplicio.
Una rara voz se distorsionaba en mi mente, el verdadero juicio iba a empezar pronto. Siendo inocente viví encerrado detrás de los barrotes de la desesperación. Sentí la injusticia en todo mi ser.
La condena perturbó todos mis sentidos, empero al mismo tiempo alimentaba mi rencor hacia la sociedad.
La seguí a plena luz del día, contaba cada paso, me temblaba la mano, sin embargo yo estaba seguro de lo que iba a hacer.
Dos balazos a quema ropa ensangrentaron mi conciencia y el círculo continúa.
