El que me vende a mi el pan,
es un viejo panadero
que se equivoca al contar,
pero siempre para adentro
porque le gusta robar.
Si al pan se le llama pan,
y el vino por tal se nombra,
porque no puedo decir
que hacienda es una ladrona,
porque cambiar las palabras
para ocultar la verdad,
porque decir sustraer
si quiero decir robar.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Por un dinero ganado
con el sudor de mi frente,
tengo que pagar dinero
a la que exprime a las gentes,
los que se nombran señores
tachándose de decentes,
y que solo son ladrones
estos nuevos dirigentes.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Se guardan los centimillos
para la cuenta cuadrar,
se ofenden si los reclamas
y te tachan de vulgar,
da igual hablar de millones
que de simples centimillos,
todo aquel que es un ladrón
roba en lo grande y lo chico.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Esos que ocupan poltronas
son solo unos rateros,
como hacienda que defrauda
y nos roba los dineros,
te juro que de ser hombre,
lo cogía por los huevos,
y hacia arriba tiraría
hasta la altura del cuello.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero
que se equivoca al contar,
pero siempre para adentro,
porque le gusta robar.
es un viejo panadero
que se equivoca al contar,
pero siempre para adentro
porque le gusta robar.
Si al pan se le llama pan,
y el vino por tal se nombra,
porque no puedo decir
que hacienda es una ladrona,
porque cambiar las palabras
para ocultar la verdad,
porque decir sustraer
si quiero decir robar.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Por un dinero ganado
con el sudor de mi frente,
tengo que pagar dinero
a la que exprime a las gentes,
los que se nombran señores
tachándose de decentes,
y que solo son ladrones
estos nuevos dirigentes.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Se guardan los centimillos
para la cuenta cuadrar,
se ofenden si los reclamas
y te tachan de vulgar,
da igual hablar de millones
que de simples centimillos,
todo aquel que es un ladrón
roba en lo grande y lo chico.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero,
y ya sabéis lo demás.
Esos que ocupan poltronas
son solo unos rateros,
como hacienda que defrauda
y nos roba los dineros,
te juro que de ser hombre,
lo cogía por los huevos,
y hacia arriba tiraría
hasta la altura del cuello.
El que me vende a mí el pan
es un viejo panadero
que se equivoca al contar,
pero siempre para adentro,
porque le gusta robar.