Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Vive escondido en mi cama
algún lagarto ocelado,
habitante del calor
de mis deseos forjados.
Cuando me encuentra y me atrapa
se ceba como alimaña
dando al hueco de mis dedos
bocados de fiera ingrata.
Me recorre todo el cuerpo
como un ácido veneno
que me pone el corazón
a galopar sin su dueño.
La noche se nace larga
y apenas ha comenzado,
ya deseo la mañana
aun dolido y reventado.
Y sin dormir no habrá sueños
y el sueño será dormir,
por arroparme en tu pecho,
y en mis ganas de mentir.
algún lagarto ocelado,
habitante del calor
de mis deseos forjados.
Cuando me encuentra y me atrapa
se ceba como alimaña
dando al hueco de mis dedos
bocados de fiera ingrata.
Me recorre todo el cuerpo
como un ácido veneno
que me pone el corazón
a galopar sin su dueño.
La noche se nace larga
y apenas ha comenzado,
ya deseo la mañana
aun dolido y reventado.
Y sin dormir no habrá sueños
y el sueño será dormir,
por arroparme en tu pecho,
y en mis ganas de mentir.
Última edición: