El Caballero Nival
Poeta recién llegado
A tiempoa aciagos canto,
ahora que se acerca el final.
Sin piead acabará con nosotros
el sol que viene del mar.
Con forma de hombre viniste Quetzalcoatl,
vestido con ropas de metal.
Volviste de allá, el horizonte
para arrastrarnos al olvido.
Acabarás pronto con nuestro legado.
A Xibalba o Mictlan nos desterrarás.
Mudas están las estrellas,
y ya no cantan la canción de Aztlan.
El cielo se estremece,
y la obsidiana reaparece,
en un ocaso interminable,
del que ni siquiera Itzli nos salvará.
Termina la canción de Huitzilopochtli.
La canción que empieza en Aztlan
y termina en Tenochtitlán.
Canción de dioses y guerreros.
A un futuro incierto
me enfrentaré con honor.
Y como siervo de los dioses
esperaré el sagrado veredicto...
ahora que se acerca el final.
Sin piead acabará con nosotros
el sol que viene del mar.
Con forma de hombre viniste Quetzalcoatl,
vestido con ropas de metal.
Volviste de allá, el horizonte
para arrastrarnos al olvido.
Acabarás pronto con nuestro legado.
A Xibalba o Mictlan nos desterrarás.
Mudas están las estrellas,
y ya no cantan la canción de Aztlan.
El cielo se estremece,
y la obsidiana reaparece,
en un ocaso interminable,
del que ni siquiera Itzli nos salvará.
Termina la canción de Huitzilopochtli.
La canción que empieza en Aztlan
y termina en Tenochtitlán.
Canción de dioses y guerreros.
A un futuro incierto
me enfrentaré con honor.
Y como siervo de los dioses
esperaré el sagrado veredicto...