PAIRO
Poeta recién llegado
El llanto del metal.
El cañón me apuntaba a la frente y mis ojos coqueteaban con el martillo del revolver, se podía oler la pólvora y el metal y se sentía en el ambiente un tensión particular. Al frente de la cacha unos ojos nerviosos miraban el semblante de mi rostro y de su boca salían irreverentes palabras que mis oídos no atendían, solo escuchaba el eco lejano y sollozo de un temerario ¡dispara! Mi mano derecha que temblaba sin control, comenzaba a humedecer la empuñadura, la tensión crecía y mi corazón parecía salirse del pecho. En mi mente las imágenes parecían frescas, estaban tu, el, ellos, todos, los veía alrededor carcajeándose de mi escena. Mi dedo índice trataba de hacer palanca con el gatillo, pero había una voz desperada en mi cabeza que reprendía mi conducta y se aferraba a sostener mi dedo que nadaba en desconcierto. De pronto escuche de nuevo esa voz temeraria que me dijo ¡dispara! Y sin recato de nada mi dedo índice se apresuro a obseder, hizo palanca con el gatillo y escuche al metal llorar en un pequeño sollozo… ¡Bang!...
El cañón me apuntaba a la frente y mis ojos coqueteaban con el martillo del revolver, se podía oler la pólvora y el metal y se sentía en el ambiente un tensión particular. Al frente de la cacha unos ojos nerviosos miraban el semblante de mi rostro y de su boca salían irreverentes palabras que mis oídos no atendían, solo escuchaba el eco lejano y sollozo de un temerario ¡dispara! Mi mano derecha que temblaba sin control, comenzaba a humedecer la empuñadura, la tensión crecía y mi corazón parecía salirse del pecho. En mi mente las imágenes parecían frescas, estaban tu, el, ellos, todos, los veía alrededor carcajeándose de mi escena. Mi dedo índice trataba de hacer palanca con el gatillo, pero había una voz desperada en mi cabeza que reprendía mi conducta y se aferraba a sostener mi dedo que nadaba en desconcierto. De pronto escuche de nuevo esa voz temeraria que me dijo ¡dispara! Y sin recato de nada mi dedo índice se apresuro a obseder, hizo palanca con el gatillo y escuche al metal llorar en un pequeño sollozo… ¡Bang!...
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