"el Llanto".

atos

Poeta recién llegado
Al compás de una lenta canción,
una lágrima dulce se fugó,
recorrió la mejilla hasta el mentón,
y se unió con otras dos.


El corazón no lo soportó,
un sollozo logró filtrarse,
y el alma cedió…
cedió las penas al viaje.


Los parpados en rol de compuertas,
cortaron el paso a un rió salado,
y un recuerdo con dos cuerdas,
abrió las puertas soltando un llanto.


Todo fue inundado,
formando lagunas agrias,
las manos fregaron y fregaron,
y solo se ahogaron en profundidad salada.


Nadaron veloces,
las emociones mas altas,
y con hostiles roces,
molestaban el alma.


Repentinas y con leve respiración,
se corrieron las hojas del camino,
y al compás de otra canción,
regreso de lejos un alivio.


No se animo la sonrisa,
a limpiar con luz la casa,
y las manos lejos de la prisa,
secaron dos escurridizas lágrimas.


Nada tuvieron que retener,
los ojos sin sus ganas,
y se dejaron caer,
sobre la candidez de una almohada.


Y por los rincones de la habitación,
el sueño hizo un nido,
y con otra lenta canción…
el corazón quedo dormido.


“ATOS”

 
Atos al corazon nunca hay que dejarlo dormir, por que con el estan las ilusiones amigo es un bello poema, y un gusto poder leerte.
 
Al compás de una lenta canción,
una lágrima dulce se fugó,
recorrió la mejilla hasta el mentón,
y se unió con otras dos.


El corazón no lo soportó,
un sollozo logró filtrarse,
y el alma cedió…
cedió las penas al viaje.


Los parpados en rol de compuertas,
cortaron el paso a un rió salado,
y un recuerdo con dos cuerdas,
abrió las puertas soltando un llanto.


Todo fue inundado,
formando lagunas agrias,
las manos fregaron y fregaron,
y solo se ahogaron en profundidad salada.


Nadaron veloces,
las emociones mas altas,
y con hostiles roces,
molestaban el alma.


Repentinas y con leve respiración,
se corrieron las hojas del camino,
y al compás de otra canción,
regreso de lejos un alivio.


No se animo la sonrisa,
a limpiar con luz la casa,
y las manos lejos de la prisa,
secaron dos escurridizas lágrimas.


Nada tuvieron que retener,
los ojos sin sus ganas,
y se dejaron caer,
sobre la candidez de una almohada.


Y por los rincones de la habitación,
el sueño hizo un nido,
y con otra lenta canción…
el corazón quedo dormido.


“ATOS”




Un bello poema, cuando duerme el corazon se apaga todo. Un placer leerte.

Saludos.
 

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