William Jara A.
Poeta recién llegado
Me sumerjo en el profundo mar de tus ojos
hundiéndome más y más en la belleza de tu ser,
indefenso y sin intentar salvarme,
es como un sueño del que no quiero despertarme.
El dulce veneno de tu amor
mata la peor versión de mi,
aniquilando sin piedad,
emergiendo lo mejor para ti.
Tus hermosos ojos negros
dicen cosas sin hablar
en cada cruce de miradas.
Me dan paz y tranquilidad.
En el campo de batalla
recibimos sonrisas disparadas,
compartimos miles de secretos,
y un destello en las miradas.
Tantos días, tantas tardes,
enorme y mutua atracción,
desde la primera mirada cruzada,
mostrando un tierno juego de seducción.
Quiero entrar en tu mente,
vivir en tus pensamientos,
cuando me perdí en tu mirada,
pude sentir que estoy viviendo.
hundiéndome más y más en la belleza de tu ser,
indefenso y sin intentar salvarme,
es como un sueño del que no quiero despertarme.
El dulce veneno de tu amor
mata la peor versión de mi,
aniquilando sin piedad,
emergiendo lo mejor para ti.
Tus hermosos ojos negros
dicen cosas sin hablar
en cada cruce de miradas.
Me dan paz y tranquilidad.
En el campo de batalla
recibimos sonrisas disparadas,
compartimos miles de secretos,
y un destello en las miradas.
Tantos días, tantas tardes,
enorme y mutua atracción,
desde la primera mirada cruzada,
mostrando un tierno juego de seducción.
Quiero entrar en tu mente,
vivir en tus pensamientos,
cuando me perdí en tu mirada,
pude sentir que estoy viviendo.